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Sonia quiere hablar de Sonia
Entrevista a Sonia Rivera Reyes, actriz y docente de teatro.
Lunes 22 de mayo de 2006, por Enrique Saavedra
Habrá tiempo y nos reiremos de este tiempo
Y miraremos con nostalgia
Aquel tiempo cuando no había tiempo
Me dormiré desnudo y volveré a soñar.
(Armando Rosas)
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Cuando Sonia habla de ella misma, suele hacerlo en tercera persona. Dice que eso le permite ver sus actos de forma más objetiva y analizarse. Así que durante la conversación, cuenta su historia como si fuera la de otra persona, a veces bien conocida, a veces sorprendentemente desconocida.

Sonia Rivera Reyes nació en Tlalnepantla, Estado de México, el 18 de junio de 1974. A pesar de que sigue viviendo por esos lares, prefiere que la entrevista se lleve a cabo en una de las tantas bancas de madera del Parque México, en la Colonia Condesa, barrio que disfruta por sus cafés y teatros.

Porque Sonia es una mujer de teatro. Es actriz, dramaturga, docente y directora de grupos escolares. Sin embargo, los diversos acontecimientos por los que ha pasado a nivel personal, le han impedido ejercer de forma profesional. A sus 31 años, no descarta la posibilidad de que eso suceda. Hay tiempo para ello.

LLEGADA AL TEATRO: NO HAY TRÀFICO

Sonia recuerda su infancia como una etapa muy bonita, hermosa, siempre rodeada de una familia muy numerosa donde se efectuaban grandes reuniones en las que ella disfrutaba de “esa diversidad que pude tener a mis manos unos jugaban béisbol, otros montaban, otros corrían. Fue un abanico de cosas”.

Aunque ella gustaba de participar en todas las actividades con sus primos y tíos, acepta que no se unía al momento de nadar, ya que uno de sus tíos “no queridos”, le hizo una mala jugada dentro del agua, lo que provocó que desde entonces le tomara repudio a esta.

A excepción de este incidente, los recuerdos de Sonia sobre su niñez son por demás gustosos. En su rostro se dibuja una sonrisa placentera al evocar su contacto con la naturaleza, las flores y la lluvia. Esto la remite a la alegría y la armonía que en ese entonces campeaban en su ambiente.

Incluso, en la escuela fue una niña brillante, buena alumna, “no matada, muy confiada a su conocimiento y muy artística desde entonces”. Era partícipe de todos los festivales y eventos especiales que se organizaban en el colegio, “me encantaba que la gente solicitara mi presencia”. Disfrutaba que a su mamá le dijeran: “queremos que su hija cante, que se ponga el vestido tal y modele”. Y ella, feliz: “me acostumbré a que Sonia era muy solicitada”. Y en casa jugaba a hacer comerciales, a cantar y a verse en el espejo de distintos perfiles. El ser una niña tan extrovertida no le causó problemas durante la infancia: “eso empezó a afectar mucho, ya después”.

PRIMERA LLAMADA. PONERSE LAS MÀSCARAS

Si algo marca a Sonia, es su paso a la adolescencia. Este fue un cambio muy fuerte para ella, pues inició cuando en 1984 audiciona para la Escuela Nacional de Danza, “con la inquietud de abrir un camino mayor de posibilidades al que ya tenía”. Al lograr quedarse en la importante institución, empieza a rodearse de gente que ya llevaba un camino recorrido en el arte. “Aunque yo había tenido una familia pluri funcional, no había tenido alguien que me dijera: vente, vamos a tocar el piano, vamos a pintar. Sonia comenzó con esa hambre”. En esa situación, ella comprende que hay muchas cosas que no quería de esa familia: “empiezas a desglosas cosas, a desmenuzar a la familia y ves que no es tan hermosa como la que tu querías en la infancia. El estudiar danza en un ambiente como el de la Nacional, le permitió adquirir “el control sobre mi varita mágica para decir: puedo hacer esto. Me dieron un control maravilloso, que es el puedo”, con lo cual logró “desprenderme de las ideologías de mi familia, para empezar con mi propia ideología”. Pero ¿por qué la danza?: “Fue el primer camino que se me dio, que me pusieron a la mano mis padres”. Cuenta que el sueño de su hermana mayor era estudiar en ese recinto, pero nunca logró pasar los exámenes de admisión, contrario a ella, quien se sometió a una disciplina, grande, entera y bonita. Le gustaba identificarse como “Sonia la que bailaba, la que hacía arte”. Ya en plena adolescencia, otro gran cambio se da en su vida, pues desde los 15 años conoció lo que era la maternidad. Por este motivo, tuvo que dejar sus clases de danza para concebir a Antón, su hija y después a Sergio, su hijo. El concluir sus estudios de danza de forma tan abrupta tuvo una breve recompensa, pues años más tarde se decidió a hacer el examen de admisión para la Escuela Nacional de Teatro, en donde fue aceptada y tomó clases durante un año. Tuvo que abandonar esos cursos, pues “las posibilidades económicas eran nulas, tenía ya dos hijos y me topé con una pareja que quizá en ese momento vio su posibilidades de volar y posiblemente no quiso que volara” Entonces se conformó con estudiar solamente la preparatoria, mientras era mamà de tiempo completo y vendía ropa para pagar sus estudios y aportar cosas al hogar. Sonia vive su adolescencia como una mujer. “Me gustaba esa mujer que se daba abasto de todo, que tenía armonía con sus hijos”. Cuando su hija contaba con apenas 4 años de edad, se vive en su casa una difícil situación economía, que repercute en su relación con sus padres y familia de manera definitiva, ante los abusos y silencios que a ella le resultaron insoportables. Cerró un ciclo y continuó otro. En el transcurso, hubo mucho llanto, “necesitaba a mi mamà, pero comprendí cómo una familia puede hacer tanto daño”. El rompimiento le afectó demasiado, pero contaba con el apoyo del padre de sus hijos y de estos, “me sentía fuerte porque ellos estaban allí”.

SEGUNDA LLAMADA. LLEGÒ EL DIRECTOR

Su paso por la Escuela Nacional de Teatro fue por demás relevante, ya que allí “encontré lo que quería. Era una frustración muy grande porque ahì no querìa ser la mamà, la esposa, nada que no fuera Sonia dedicada a su teatro, a sus libros, a su escuela, a poder crear”. Pero la realidad era muy diferente, “tenia que bajar y decir: esto no lo puedo hacer. Me empecé a vender la idea de que ese no era su momento” Por ello decide ingresar a la Normal de Maestros, en donde le dan horas base como maestra de danza. Docente con menos de 20 años de edad. Se inició en la telesecundaria Tlatoani, en Atizapàn. La energía con la que mandaba en su casa, la sentía para mandar a sus muchachos. “Era muy segura de lo que montaba y de lo que hacía. Descubrí que podía hacer las cosas y hacerlas bien. Conocí mis talentos y mi potencial”. Luego ingresa a la escuela secundaria Leandro Valle, en donde le encomiendan la materia de Expresión y apreciación Artística. Como no había un programa fijo para la asignatura, a ella se le ocurre crear uno propio, incorporando lo aprendido en las escuelas de teatro y danza. Con sus grupos, participó en concursos de coros. “Cada que había un evento a donde iba alguien importante, llamaban al coro de la Maestra Sonia”. Y es que en sus clases, los alumnos aprendían desde danza folclórica, expresión corporal, artes plásticas, teatro guiñol, hasta solfeo. En esa misma escuela, Sonia emprendió un proyecto teatral llamado “Teatro Escolar”, en donde se montaban obras de su autoría, las cuales siempre seguían la línea de dar un mensaje a los jóvenes: “A mi me gusta que ellos vayan al teatro, que encuentren algo y que digan: esto sirve”, aunque sea una sola palabra de toda la obra. El resultado fue por demás positivo, pues se dio cuenta que a los alumnos y a los padres de familia les interesaba ver lo que hacían. En esos montajes, descubrió que todas las imágenes abstractas que ella concebía en escena, “no eran resultado de una locura, sino de una realidad tan plena, porque había otras formas de descifrarla, escribirla, pintarla y decirla”. Las obras trataron distintas temáticas, como la ecología, lo bien “los problemas que ellos tenían; en varios textos me inspiré en los modelos de familia que ellos me platicaban...ellos se identificaban con esa realidad. Nos servía de terapia a ellos, a mi, a la sociedad”. Luego el proyecto cambió de nombre. Ahora bajo el género “Teatro Experimental”, Sonia creaba textos que aderezaba con música que a ella le gustaba, como la de Timbiriche. Los escribía durante vacaciones y al regreso se los entregaba a sus alumnos, quienes se contagiaban de su entusiasmo. El proyecto corrió en la escuela Leandro Valle de 1997 a 2000. Nuevamente un conflicto en su matrimonio la hace alejarse de la docencia, pues al decidir divorciarse, también toma la decisión de renunciar a su trabajo e ir a vivir a Tlaxcala. Allí encuentra trabajo como secretaria en una preparatoria oficial, pero al ver la necesidad de la escuela “Sonia mete su cuchara” y les informa que ella puede dar clases de danza y teatro. Así, dio talleres extraescolares que resultaron muy concurridos, logrando montar una exitosa pastorela.

Pronto decide regresar al Estado de México, en donde toca puertas y màs de una se le abre, pues ingresa a Colegios La Salle, primero en secundaria, luego en preparatoria, en donde continúa con su proyecto teatral, al que ahora llama “Teatro Experimental Abstracto”.

También se reincorpora a la secundaria Leandro Valle, como maestra de cómputo, asignatura que confiesa no es de su agrado, e ingresa a una secundaria rural en donde imparte la materia de Expresión y Apreciación Artística. Actualmente continúa en los tres lugares.

TERCERA LLAMADA. DE FRENTE AL PÙBLICO

Aunque en el plano laboral ella cabalga con la idea de que “hay muchas cosas que puedes hacer porque las quieres hacer”, en lo personal, dice no coincidir con la frase querer es poder, “porque no siempre se puede. Uno en la vida debe tener prioridades y la mía fue ser madre, que es algo que no cambiaría”.

No sabe decir si quería o no ser madre, es algo que “llegó y fue maravilloso”, pues lo asumió y a sus quince años se convirtió “en una chava de veintitantos”, ya que cambió en ella la responsabilidad de cuidarse, pues quería ver crecer a sus hijos.

Considera que fue una madre egoísta, “no quería que nadie más entra en su educación; los eduqué a mi manera”. Hoy sus hijos están entrando en la adolescencia y su madre ve que “son adolescentes independientes. Lo que veo, me gusta”.

Por sus hijos, y por ella misma fue que decidió divorciarse en 2001. “Descubrí que no era lo que quería, era una relación más dañina que fructífera”. Ella toma la decisión de salir de casa, sin interponer una demanda, a pesar de que ella era la afectada, todo para evitar daños a terceros.

Contrario a lo que imaginaba, no salieron “esos miedos que dicta la sociedad en una mujer divorciada”. Hubo llanto, dolor, resentimiento, pero hoy considera que ha crecido mucho más fuera de su matrimonio, el cual le aportó “madurez, necesidad y hambre”.

Además, estar casada le preemitió conocer conceptos como infidelidad, autoestima y comprensión hacia las mujeres golpeadas, pues fue ella lo fue. “Fue pisar fondo y salir”.

Sin embargo, no todo lo que ha vivido lo ha llevado al teatro, ya que “hay cosas muy fuertes que se han quedado para mí”. Además, “no imaginaria a mis alumnos descubriendo una maestra que fue golpeada”.

Precisamente en el trabajo con sus alumnos se ha apoyado en los momentos más difíciles, ya que con ellos siempre ha formado un gran equipo y ha llevado una relación de “respeto, amor y admiración”, recíproca. “La maestra y su equipo. El equipo de la maestra Sonia”.

SALIDA DEL TEATRO. OJALÀ NO HAYA TRÀFICO.

En este momento de su vida, no sabe si le gustaría volver a casarse. Está bien, aunque reconoce que le derrumba el saber que “mi ex marido no fue el amor de mi vida”.

Siente que le falta tener una pareja y aventurarse con él. Le falta terminar proyectos y realizarse como actriz profesional. Quiere “una realización a mi manera, tener compañeros con los que pueda coincidir y tener complicidad en una locura, hacerla y decir: funcionó; apostar todo por un proyecto”

Le gustaría llegar “hasta donde mi imaginación me lo permita”, y seguir compartiendo sus triunfos profesionales con sus hijos, en casa, hasta que ella y ellos decidan continuar cada quien su camino.

Mientras eso sucede, al terminar nuestra conversación, se apresura a ir por ellos a otro lugar del parque, en donde “las bestias”, como los llama de cariño, juegan, disfrutando de la tarde, esperando pacientemente a que termine el tiempo en que Sonia ha decidido hablar de Sonia.

12 mensajes
  • Sonia quiere hablar de Sonia / 3 de enero 00:01 / por anthonny
    yo tambien fui alumna de la profesora sonia hace un año espero y se encuentre bien con ella aprendi mucho y con ella empese a apresiar el teatro y ahora quiero meterme una escula de actuacion para hacer mi carrera pero quisiera si la profeora lee este mensaje que me enseñara mas hacerca del teatro danza canto yo soy anthonny briseño piceno ahora voy en 3 d de la secundaria leandro valle espero y si me pueda ayudarme

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 30 de agosto de 2007 16:36 / por Liliana Montoya (Lili)

    jajajaja ke cosas... Yo fui alumna de la profesora Sonia en "La Leandro"

    ¡Que mujer! de verdad se le agradece todas esas exigencias, amo el teatro tal vez igual ke usted. Que bien saber sobre Sonia... P.D. ella salio hasta el 2002 de "leandro valle" yo estube en esa ultima generacion a su lado y si pudiese lo volveria ha hacer...

    Suerte SONY!!!!!!!

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 25 de mayo de 2007 12:50 / por la hormiga atómica
    sonia saludos, fuimos compañeras en argos, estubimos en varios proyectos con silvia pinal, y de pronto desapareces. te encuentro en la web y eso es grato.espero reencontrarte obvio en el teatto

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 25 de mayo de 2007 12:14 / por la hormiga atómica
    Hola! buena entrevista.. yo tambien se perfectamente se quien ella, ya que gran parte de esos acontecimientos los he vivido con ella... pero aun falta mucho por saber jaja... como la niña mas hiperactiva q jamas he conocido je saludos sonika!!

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 28 de marzo de 2007 00:46
    fue mi miss de teatro y me gustaria saber mas sobre ella. por cierto si saben como localizarla pongan su pagina web, gracias.

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 25 de marzo de 2007 23:41 / por almendra
    me gustaria que fuese mas explicita la trayectoria profecional del personaje.muy buena entrevista, felicidades al tintero y al reportero

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 25 de marzo de 2007 23:33 / por mauricio
    gracias por compartir parte desconocida de sonia. buena entrevista

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 24 de marzo de 2007 22:28
    yo perfectamente quien es sonia. y falta informacion sobre ella.

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 2 de diciembre de 2006 20:53 / por Pedro

    Es un artículo interesante, parece c/ una autobiografia, aunque si tiene

    varios puntos, se podría concentrar en unos dos o tres puntos principales,

    o sea q’ el periodista haga este enfoque y presentarselo a Sonia, p’ su

    aprobación o corrección. Por ej. El detalle c/ lo del tío, tiene alguna rel. c/

    q’ se halla casado tan joven ó influyo más el tener una adolescencia

    fuera del hogar, etc.

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  • Sonia quiere hablar de Sonia / 14 de noviembre de 2006 21:29 / por Edgar Vazquez Martínez

    Hola Enrique soy Edgar muy buena tú entrevista

    te felicito

    Cuidate que estes vien

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