“El periodismo ha dejado de ser una misión y muchas de las personas que trabajan en los medios lo consideran una ocupación como cualquier otra”
La forma de hacer periodismo cambió, la noticia se convirtió en una mercancía y los medios en empresas en búsqueda de ganancias, pero algunos siguieron sintiendo el oficio como una pasión, como la única forma de vivir la vida.
Las escuelas proliferaron, el número de medios creció y la gente se detenía a preguntarle al periodista polaco cómo ser un gran profesional como él. Con ropa sencilla y mirada de frente revelaba uno de sus secretos: “para producir una página debemos haber leído cien” porque él no se atreve a escribir sobre un tema sin haberlo estudiado durante dos años por lo menos.
Fue todo un ejemplo para cualquiera que desee ser periodista y su forma de ver su trabajo, nos dejó pistas para encontrar el por qué de nuestra presencia en el oficio, con el ejemplo perfecto de cómo debe ser uno, pues la trayectoria y fama de Kapuscinski por haber sido corresponsal de guerra durante más de veinte años, es producto del profundo amor a su oficio.
Araceli Álvarez Ugalde
Nunca he sido gran lector de Kapuscinski. Es más, podría confesar que nunca he leído completo ninguno de sus libros. Sin embargo, más allá de sus textos, siempre me emocionó la actitud de ese gran tipo que le tenía más cariño a su pasaporte que a su lap-top. El respeto al oficio deja mudo a cualquiera. Lejos del culto a la Obras Completas de Kapuscinski me quedo con una sentencia que pareciera ser un mandamiento: los cínicos nunca, nunca, servirán para este oficio.
Marco A. Cervantes
En el edificio del Fondo de Cultura Económica estaban regalando libros. No sabía qué tipo de libros, sólo sabía que tenía que llevar mi credencial de estudiante de Comunicación. La sorpresa que me llevé al descubrir que en mis manos acababan de colocar un libro de Kapuscinski. Así obtuve Los cinco sentidos del periodista, producto del esfuerzo de Gabriel García Márquez y la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. En la misma línea que Los cínicos, en este libro se recogen las experiencias de Ryzsard quien da consejos a los futuros periodistas. De ahí tomo estas líneas:
“Sin empatía, esa habilidad de sentirse inmediatamente como uno de la familia, no es possible compartir los dolores, los problemas, los sufrimientos y las alegrías de la gente.”
Como fotógrafa me he encontrado con excelentes colegas que han demostrado una gran calidad moral que se ve reflejada en su trabajo. La profesión del fotoperiodista también se ha masificado (Kapuscinski se refirió a la masificación del periodista) y con ello abundan aquellos de quienes la humildad y el compromiso social no son su virtud. Habría que repasar las enseñanzas de Ryszard acerca del profesionalismo y ética. No se vale jugar con los sentimientos de la gente, no se vale acercarse a ellos para cumplir con una orden y después olvidarlos, no se vale ser cínico…
Lorena Olarte
“La pobreza no llora, la pobreza no tiene voz. La pobreza sufre, pero en silencio. No se rebela. Encontramos situaciones de rebeldía sólo cuando la gente pobre alberga alguna esperanza”.
“¿Porqué es necesario contar este tipo de historias? ¿Para pasar el rato? ¿Para informar? ¿Para decir algo que no se ha dicho todavía?”
No sé si quiera, pueda o deba decir algo al enterarme del fallecimiento de Riszard Kapuskinsky. Sólo puedo citar un poco de su pensamiento y reconocer que él no era un cínico, como muchos colegas y como todo periodista corremos el riesgo de ser.
Muchos relatos en un diente de ajo, muchas enseñanzas. El mejor homenaje es continuar la lucha, dicen por ahí.
Prometeo Rodríguez Lucero
En la introducción del libro “Los cinco sentidos del periodista”, Oscar Escamilla dibuja el físico y el alma de Ryszard Kapuscinski al describir nítidamente la personalidad del gran contador de historias.
Luego de puntualizar el atuendo que usaba el Maestro el día que lo conoció, refiere la mirada de Kapuscinski: “Era una mirada cambiante, casi camaleónica”, escribe.
Oscar Escamilla, partícipe del taller para periodistas que dirigió Ryszard Kapuscinski en Argentrina (2002), no sólo fijó su mirada en la del maestro: los “diminutos pies” del autor de “El emperador” (1978) también le asombraron pues no podía concebir que alguien “con unos pies tan pequeños transcurriera la mayor parte de su vida caminando por el mundo”.
Lee más en Los cinco sentidos del periodista.
Héctor R. González
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