
A Zaire Cabrera le cambió la visión del mundo la tensión social y política en Oaxaca a sus ocho años. "Antes lo veía mejor, más cómodo". Ahora les hace discursos a sus amigos en el plantón de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca. Frente al Museo Nacional de Arte, niños de la región triqui juegan con otros que van pasando. Crecen más rápido.
Con un juego de tacitas de té y unas uñas postizas, Zaire platica que ella y su familia vivieron la angustia de la represión del 14 de junio en la capital oaxaqueña. La razón: pertenecer al magisterio democrático.
Su tío, Tirso Díaz Hernández, estuvo preso en marzo de 2006 cuando los pueblos de la costa de Puerto Escondido se movilizaron contra un proyecto de corredor turístico, que pretendía comprar las tierras a seis pesos setenta centavos. Salió con otros catorce presos, luego de un «disculpe usted» tras un mes. "¿Qué se sentiría que tu papá estuviera en la cárcel?". Una cosa llevó a otra y anoche montó guardia.
"Ya les pedí que renuncie Ulises Ruiz. Espero que sí, porque son Reyes Magos. Ojalá que no sean priístas".

De un obturador electrónico, una impresora láser, un juego de luces y escenarios montados viven varios Reyes Magos. A cincuenta pesos por foto, varias filas familiares esperan la oportunidad de retratarse con varias tercias de Reyes Magos en la Alameda del Sur, entre Miramontes y Calzada de las Bombas.

"A mi me van a traer una muñeca".
"¿Ellos son los Reyes Magos?"
"¿Qué les vas a pedir?"
Globos con manitas pegadas vuelan hacia el cielo con cartas para los reyes. Algunas se atoran en los cables. Otras llegarán a la estratósfera.

Algunos niños ven con incredulidad a Melchor, Gaspar y Baltasar. El oficio comprende además de la foto, lidiar con mucha gente al mismo tiempo y mantener la calma. En un descanso, Melchor ("Appellicon" en griego) se fuma un Malboro. Un titular del diario El Sol de Mediodía anunciaba sin que alguien pusiera mucha atención: "Reyes Magos Baleados".

A la salida de la Mercería del Refugio hay quien recibirá un gran regalo, un signo de poder: una cuatrimoto roja. No todos obtendrán lo mismo, pero qué más da un buen detalle.
En otro lugar, Pino Suárez, al centro citadino, las ventas no marchan tan bien como se espera. "Está floja" la noche, dice una señora que pregunta si ya cerró el metro.

Appellicon, Amerin y Damascón, equivalentes griegos de Melchor, Gaspar y Baltasár, tienen una noche ocupada, sacando sonrisas a niñas y niños. Siendo sincero, si me traen algo, no quiero un juguete, yo pido lo mismo que Zaire. Vaya que será un día difícil.
