
México, DF, 2 de octubre de 2007.- Un joven reposa junto al asta bandera del zócalo que minutos antes fue llenado de consignas tras la manifestación. Según el diario Milenio, en la comnemoración de la masacre en que el Ejército, policía y el paramilitar Batallón Olimpia abrieran fuego contra un mítin estudiantil, fueron consignados a la Agencia 50 del Ministerio Público 12 jóvenes acusados de vandalismo. La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, analiza en un dossier el medio citado, quedó en el olvido luego de que no lograra resolver el 89 porciento de los casos durante la administración de Vicente Fox. ( Fotos: Prometeo Lucero)


En un edificio cercano la Torre del Caballito un grupo lanzó piedras y botellas contra los uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública, lo que motivó un cerco por las laterales en la manifestación.



Miembros de agrupaciones porriles, identificadas por el "yerko" (jersey) intentaron participar en la movilización, pero fueron rechazados por los organizadores.

La detención de Pablo Alvarado Flores y los estudiantes Alejandro, Héctor y Antonio Cerezo Contreras -los dos últimos actualmente presos en el Penal Federal del Altiplano- es una muestra que de la operación represiva aplicada contra las organizaciones en el año de 1968 permanece casi intacta.

A 39 años de la masacre de Tlatelolco, cuya cifra de muertes y desapariciones forzadas aún es impreciso, no han sido llevados a los tribunales de justicia los responsables políticos que dieron la órden de actuar al Ejército, policía y cuerpos paramilitares como el "Batallón Olimpia".






Distintos gremios concluyen en la fecha para, además de recordar la masacre, muchas veces negada o tachada como "exageración", conjugar demandas de actualidad. En fechas recientes se creó el Frente Contra la Represión, que exige la liberación de los presos políticos y presentación con vida de los desaparecidos, hechos poco difundidos en los medios de comunicación.


Cotidiana es la venta de alimentos, cigarros y bebidas durante las marchas. Ésta ocasión fueron muy solicitados pañuelos rojos con la imagen del Ché Guevara y otros negros con un cráneo blanco.

Aún cuando han pasado los años, los sentimientos de irreverencia antiautoritaria continúan siendo vigentes.