
· El primero de mayo inició al igual que los gritos y la desorganización. Unos caminan, mientras que otros se detienen de pronto, los carteles salen a relucir, las consignas disfrazadas de porras se gritan.
· El sol es naciente, alumbra por igual a todos los integrantes de sindicatos que se dieron cita en el lugar como son: el Sindicato Mexicano de Electricistas, SME, la Confederación de trabajadores de México, CTM, o la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, CROC.
· El apoyo a los mineros muertos en Pasta de Conchos, Coahuila y las ganas de unirse a los latinos que protestaban la ley migratoria en Estados Unidos, le dieron un toque especial a este día, que conmemora el movimiento de 1886 que pedía mejores condiciones de trabajo, tal como hoy en día y la reducción en las horas laborales.
¡Marchando por un sueño! El de la libertad laboral.
· El primero de mayo inició al igual que los gritos y la desorganización. Unos caminan, mientras que otros se detienen de pronto, los carteles salen a relucir, las consignas disfrazadas de porras se gritan.
· El sol es naciente, alumbra por igual a todos los integrantes de sindicatos que se dieron cita en el lugar como son: el Sindicato Mexicano de Electricistas, SME, la Confederación de trabajadores de México, CTM, o la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, CROC.
· El apoyo a los mineros muertos en Pasta de Conchos, Coahuila y las ganas de unirse a los latinos que protestaban la ley migratoria en Estados Unidos, le dieron un toque especial a este día, que conmemora el movimiento de 1886 que pedía mejores condiciones de trabajo, tal como hoy en día y la reducción en las horas laborales.
El aire está cargado, quizás de incertidumbre o tal vez de somnolencia, no se identifica claramente, las calles se van llenando mientras las personas buscan con la mirada respuestas a las peticiones cotidianas de todos los años.
Hombres y mujeres caminan con paso rápido, entrecruzando sus cuerpos en la marea humana que se aloja alrededor del monumento a la revolución y esperando tener cabida en la Plaza de la Constitución.
El sol es naciente, alumbra por igual a todos los integrantes de sindicatos que se dieron cita en el lugar como son: el Sindicato Mexicano de Electricistas, SME, la Confederación de trabajadores de México, CTM, o la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, CROC.
Los contingentes se alistan, algunos sindicalizados buscan a quien tiene la famosa lista de asistencia, otros ríen, juegan y se avientan, esperando el momento de iniciar con las señales de protesta.
Los sindicatos más fuertes entregan uniforme completo; pantalón deportivo, playera de algodón, chamarra bordada con un logotipo del grupo de lucha y una gorra.
Caracterizaciones de Vicente Fox, Martha Sahagún, George Bush, El Santo, Blue Demon; fueron las que le dieron el toque pintoresco a la manifestación.
Las calles: Juárez, Eje central, Madero, Pino Suárez y 20 de noviembre serían las más concurridas para poder llegar al destino final: el Zócalo.
El primero de mayo inició al igual que los gritos y la desorganización. Unos caminan, mientras que otros se detienen de pronto, los carteles salen a relucir, las consignas disfrazadas de porras se gritan.
“Viva el movimiento obrero”, “viva la rebelión obrera”, “derechos liberales para el trabajador con un mejor salario” eran algunas de las frases que se podían leer y escuchar durante la marcha.
Los más numerosos como trabajadores de Pascual, Grupo Modelo o los del Sindicato del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, caminan, gritan, ríen; algunos con furia, otros sólo siguiendo al contingente, pero todos con la misma finalidad: mejores condiciones de trabajo.
Los grupos se compactan en Avenida Juárez, se escuchan los gritos con más fuerza pidiendo la destitución del Secretario del Trabajo, Francisco Javier Salazar Sáenz. El apoyo a los mineros muertos en Pasta de Conchos, Coahuila y las ganas de unirse a los latinos que protestaban la ley migratoria en Estados Unidos, le dieron un toque especial a este día, que conmemora el movimiento de 1886 que pedía mejores condiciones de trabajo, tal como hoy en día y la reducción en las horas laborales. A pesar de que el movimiento fluía con tranquilidad, los más de mil quinientos elementos de seguridad coordinados para esta marcha estaban presentes en todo lugar para atender cualquier dificultad que se pudiera presentar.
El zócalo es ahora la desembocadura de todos los ríos de gente que fluyen. Al fondo, se distingue el templete, lugar donde los líderes sindicales aguardan pacientemente su turno para pronunciar el discurso sobre autonomía y libertad sindical.
Fotos de Carlos Marx, Federico Engels, Stalin y Lenin adornaban el horizonte en lo alto de los oradores y se podían ver a la cabeza del pueblo, como si fueran ellos los que cuidan desde arriba el movimiento de los trabajadores.
Un líder habla, otro calla mientras que muchos más solo están de pie, sin oír, sin ver, sin hablar. El público cansado y asoleado aplaude de vez en vez, pero con mayor frecuencia rechifla ya harto de escuchar consignas sin sentido.
Así se va un primero de mayo más, sin respuestas, sin triunfos, pero con algunos individuos que se retiran con la frente en alto, haciendo escuchar sus problemas, tratando de obtener resultados a sus plegarias.
Lo que empezó como un día con aroma de esperanza, terminó como uno más, en el que los trabajadores sólo esperan una cosa: el 2007 para celebrar juntos otro año de resistencia, por lo pronto no queda más remedio que otros 364 días de trabajo... sin respuesta.
Fuentes: http://www.eluniversal.com.mx/notas...
http://es.wikipedia.org/wiki/Día_Internacional_del_Trabajo