
El mundo de los juguetes es tan antiguo como la humanidad misma. En Mesopotamia se encontraron los restos del quizás más antiguo juego, el Ur, nombrado así por la ciudad donde se encontró.
El Ur es el antecedente del backgammon y del jacquet. A la vez era similar al semet jugado en el Egipto antiguo, lo que muestra la afición del hombre por los juegos.
En México los juegos clásicos más populares son la lotería, el domino, las cartas, las marionetas y para las niñas las muñecas. Resulta curioso ver como varios de los juegos infantiles en realidad no lo son tanto, pues fueron creados para otras cosas.
Muchos juegos provienen de culturas antiguas, como las marionetas que tuvieron su origen en Egipto y China, donde eran utilizadas en rituales religiosos.
Los soldaditos tienen su nacimiento en la necesidad de representar a escala los enfrentamientos militares. Al trompo se le tiene registrado su origen en Francia del siglo XVI, pero se cree que es de mucho tiempo atrás.
Así es el mundo de los juguetes, tan menospreciado por quienes se piensan maduros, pero que en realidad no conoce de edades, sino de personas dispuestas a crear sus propias historias para pasarse un buen rato.
“Ésta es una tienda para todas las edades, manejamos juegos de mesa, ajedrez, barajas y modalismo. Esto interesa no sólo a los niños, también a la gente mayor” explica Jaime Toporet, dueño de la juguetería AD Toys.
En el caso de los niños, ellos ya tienen un gusto especial por ejemplo los dinosaurios, las muñecas o los carritos, depende de cada quien, pero son los padres quienes dicen la última palabra.
Un juguete no sólo es una opción para entretener a un niño, también puede ser la mejor manera de desarrollar su creatividad y formación escolar. Los juegos como el rompecabezas o ajedrez son una buena opción para que los niños aprendan.
“Un niño puede aprender mucho armado rompecabezas, desarrolla sus habilidades mentales además de que se divierte mucho y lo puede hacer en compañía de sus padres o amigos” considera Toporet.
En un estudio realizado por el Doctor Pedro Valencia, Subdirector de servicios auxiliares del Hospital Infantil de México, llegó a la conclusión de que los juguetes forman parte del aprendizaje, de la exploración y la relación con el mundo que rodea a los infantes.
Los juguetes didácticos son muy poco difundido por los medios de comunicación, como lo explica Jaime “La mercancía que manejamos es muy especial, porque difícilmente la encontraran en una juguetería normal o con los ambulantes”
Lo anterior es comprobable, basta recorrer las calles Del Carmen, República de Colombia o el Mercado de Sonora para encontrar otro tipo de juguetes como lo son los muñecos de acción, muñecas Barbie o carros de control remoto.
Esto se debe básicamente porque la cultura de juegos inculcado a los niños así lo determina, o al menos así piensa Alejandro Olguín, dueño de un negocio surtidor de juguetes en República de Colombia.
“Los padres no inculcaron el amor a los juguetes clásicos, como el balero o la lotería, que servían para que aprendieran algo. Por eso los niños no los quieren porque no los conocen bien.” opina el comerciante.
En el pasado quedaron los tiempos de la matatena, las muñecas de trapo o el caballito de madera. “Cuando yo era niño a eso jugábamos, no había que los carritos de control remoto o los videojuegos. Con una pelota nos entreteníamos horas” dice Carlos Rocha, trabajador jubilado.
Horacio Rodríguez, vendedor ambulante comenta “Los muñecos de acción están de moda. Ahora ya cambio el asunto, ya no les gustan los juguetes de cháchara.”
“Los programas de la televisión contienen mucha violencia, las caricaturas para niños son de peleas o guerras, por eso a los niños les llama más la atención un muñeco de acción como Max Steel que un rompecabezas o el Turista Mundial” sentencia Horacio.
“Es un problema difícil, con las nuevas tecnologías sería ridículo pedirle a un niño que juegue con muñecos de madera” termina Horacio.
Cuestión normal o no, las nuevas generaciones se han visto beneficiadas por los juguetes de pila, los cuales proporcionan otro tipo de diversión a los pequeños.
No es que los juegos tradicionales hayan desaparecido, aún podemos encontrar juegos de Lotería, carritos de madera o juguetes parecidos, sólo quedaron en segundo plano.
Las grandes empresas jugueteras como Hasbro o Mattel prefieren invertir en la producción de estos juguetes, pues son más redituables, mientras los padres buscan en el juguete un distractor para mantener quiete al niño.
“Lo ideal sería combinar ambos juegos, los que el niño ve en la tele y aquellos cuyo objetivo sea el de enseñarle algo al pequeño, pero esa es cuestión personal del padre” opina Jaime Toporet.
La industria del juguete
Un juguete no sólo representa diversión para los dueños de éste, también representa una oportunidad de negocio para vendedores y fabricantes, la cual está siendo amenazada por diversas causas.
“El negocio está muy tranquilo porque la gente está gastada por la escuela, pero en unas semanas esperamos que levante.” dice Noe Salinas encargado de una bodega de juguetes en la Calle Del Carmen en el Centro Histórico.
Como cada industria, la juguetera tiene sus buenas y malas temporadas. Las buenas fechas son principalmente de mediados de noviembre hasta el Día de Reyes.
Dentro de la variedad de juguetes hay uno que destaca por su versatilidad, el peluche. “Un peluche puede ser el regalo perfecto entre novios, para una graduación o cumpleaños” opina Antonio Herrera, vendedor y fabricante de peluches.
“Los fines de semana muchos papás les compran peluches a los niños. Los adolescentes compran peluches para sus parejas, como regalo y en ocasiones los adultos mayores también lo hacen” explica Ramón Sánchez, ayudante de Antonio.
Otras dos fechas importantes para los muñecos son Día de muertos y San Valentín, pues se presta para el regalo o la broma, dependiendo de que se este buscando.
“Nosotros no manejamos peluches de espanto, pero afuera hay muchos puestos con calabazas, arañas o brujas de peluche. Eso también ayuda a los comerciantes como nosotros” declara Diana Fragoso, vendedora de peluches en el Cetro Histórico.
A pesar de las buenas fechas para vender mercancía, la industria tiene un reto mayor en cuanto a su lado económico, esto es: el comercio informal.
“El comercio informal si nos pega y bastante, desde el simple hecho de que nos tapa la vista y mucha gente no nos puede ver” dice Noe Salinas, encargado de la tienda “Juguetes Torres” en el Centro Histórico.
Aunque el comercio informal representa un desafío para los negocios formales, también son una oportunidad “Los comerciantes que venden aquí afuera son las personas que venden aquí afuera, ellos vienen y se surten para venderlos en sus puestos.” opina Fragoso.
Esto nos indica que no toda la mercancía de los ambulantes es mala, una parte proviene de comercio establecido que paga impuestos, aunque la mayoría no entra en éste grupo.
Los chinos son quienes más venden, pues por cada 10 juguetes que se venden en México, seis provienen de ese país asiático como contrabando, tres son piratas y uno robado.
“La industria en general maneja dos tipos de líneas, la bien hecha y la desechable o saldos que terminan trayendo los falluqueros de la zona.” dice Francisco Rosas, gerente de Juguetes García.
“La gente cree que por ser chino es de mala calidad y eso no es cierto, aquí tenemos juguetes que en su mayoría son de procedencia oriental pero son de una línea hecha con calidad” sentencia Rosas.
La mayor parte de la falluca juguetera que entra a nuestro país termina en los puestos ambulantes o en los mercados de La Merced o de Sonora, donde los precios no sobrepasan los $150.
Ésta es una de las razones por las cuales la gente prefiere comprar en la calle, “Los padres prefieren comprar en ambulantes porque salen más baratos, por ejemplo, el Max Steel lo tengo en $95 y en los Centros Comerciales llega hasta los $500” dice el comerciante Horacio.
Hay un cierto sector que no reciente la competencia ilegal, como la de los juguetes didácticos ““Para nosotros la competencia de los ambulantes no es importante, ya que no manejan el tipo de juguete nuestro, son raros los vendedores que tienen esa mercancía” dice Toporet.
Es una lucha desigual, los comerciantes ambulantes al no estar sujetos a las mismas responsabilidades fiscales que los comerciantes establecidos tienen la ventaja del precio, el cual es más atractivo para el comprador.
En 2005, la industria manejo mil 400 millones de dólares, la misma cantidad de dinero que obtuvieron los comerciantes informales.
La razón de esto es simple “Los fabricantes deberían acoplarse a los precios para no perder tanta clientela y los compradores al ver más baratos los juguetes piratas los compran.” sentencia Herrera.
“La falluca se vende por el precio, pero además en ocasiones vienen con mayor calidad y tiene más innovación.” opina Alejandro Olguín, lo cual contrasta con la percepción general la cual califica de mala a la piratería.
Pero no sólo el contrabando y la piratería han hecho estragos a la industria nacional, también la apertura comercial la ha perjudicado, pues antes de la entrada de México al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), había 400 empresas jugueteras, hoy sólo quedan 30.
El problema no sólo es de México, pues las empresas jugueteras más grandes del mundo, Hasbro y Mattel, abarcan la mitad del mercado mundial, dejándole una rebana de pastel a los demás fabricantes.
En México ya quedaron atrás los tiempos donde los artesanos dominaban el mercado infantil, incluso las grandes fabricas como Mi Alegría han claudicado ante el embate de las trasnacionales.
“Las importaciones chinas afectan a la industria nacional, principalmente por los costos, por ejemplo la mayoría de los juguetes que tenemos vienen de ahí por ser más baratos” dice Rosas. Esto se debe a que la competitividad de las empresas nacionales es baja en comparación con los estándares internacionales, lo cual hace imposible que compitan con las industrias extranjeras.
“No hay crisis, tenemos buen material para producir juguete nacional, pero manejamos un grado de calidad muy baja. Aumentarla representa un gasto mayor y los productores tienen que escoger entre calidad o precio.” sentencia Francisco Rosas.
La situación tiene arreglo, como lo menciona el señor Toporet “Ahora lo que se necesita para competir con la industria china es recibir sus inversiones para abrir plantas aquí en México y así unirse a ellos en el mercado internacional”
“Está muy competitivo el ramo, por lo mismo de que hay quienes fabrican y venden, eso les permite reducir los precios de la competencia.” opina Antonio Herrera, quien además de vender también produce peluches.
También habría que voltear a los compradores, quienes son los responsable directos de que una industria salga a flote o se hunda. “La verdad, muchos pensamos sólo en el precio, pero qué le vamos a hacer si tenemos gastos más importante” dice Martha Sánchez, compradora.
“Lo barato sale caro, pero en ésta tienda se le hace ver al cliente que lo que esta pagando de más es la calidad a precios accesibles ya sea para mayoristas o gente común” dice Francisco Rosas.
Para sacar a la industria del bache existe un tercer actor que influye directamente a favor y en contra, es el Gobierno.
El problema de la apertura económica debe ser resuelto por el gobierno, en específico por la Secretaría de Economía, la cual sólo ha optado por las medidas arancelarías para proteger la producción nacional, en vez de impulsarla.
“La Secretaria de Economía debería manejar el control de calidad para mejorar la industria y así el juguete nacional pueda competir.” dice Francisco Rosas.
Esa sería la respuesta para la gran industria, pero para los pequeños vendedores eso no les importa mucho, al contrario, entre más barata sea la mercancía mejor.
Para los pequeños comerciantes del Centro Histórico la mejor opción es vender por mayoreo. “Vendemos cajas y medias cajas, es mayoreo que en su mayor parte va a terminar en tiendas pequeñas y tianguis. Nosotros casi no vendemos juguetes sueltos.” dice Noe Salinas.
*Perspectivas
Los juguetes siempre existirán, pues lo niños los necesitan, por lo que la existencia de un sector encargado de su producción está garantizada, el problema es cómo sacar beneficio de esto.
Los compradores siempre buscaran el mejor equilibrio entre calidad y precio, aún dándole más prioridad a su bolsillo sobre el de otros, los productores legales, lo que representa un reto para estos últimos.
La mercancía llegará, no importante de dónde o cómo, pues la demanda existe y los comerciantes la aprovecharan. Lo mejor sería que México produzca sus propios productos, algo difícil dadas las circunstancias.
China se está comiendo el pastel ante la impotencia del mundo, pero esa impotencia es por la incapacidad de entender los nuevos tiempos, donde el niño busca lo innovador y los padres el buen precio. Eso deben entender los productores.
Los juguetes no son cosa de niños, pues de eso dependen muchas vidas.