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Puesta en escena de Lorena Maza que cuestiona los motivos de un asesino serial
Hierven desde el hielo
Fin de temporada de "Congelados", de Bryony Lavery, en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque
Domingo 20 de agosto de 2006, por Enrique Saavedra
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El tema del asesinato es, para acabar pronto, incuestionable. Alguien ha matado a otro y eso no tiene perdón, merece un castigo, que socialmente aceptado es la cárcel o, sólo mencionando un polémica, el asesinato del asesino. Porque el asesino es una mala persona... ¿O no?.

Dicha situación es planteada por la dramaturga inglesa Bryony Lavery, en su pieza "Congelados" (Frozen), en la cuál alega que tal vez un asesino serial ha cometido actos criminales no por mera maldad, sino porque simple y sencillamente, está enfermo.

Para hacer efectivo el discurso, la autora presenta tres "puntos de vista" distintos sobre el tema, que parte del asesinato de una niña de 10 años a cargo de un criminal pedófilo. Así, primero a manera de monólogos interiores y luego en diálogos breves, conocemos la perspectiva del propio asesino convicto, de la psquiatra estudiante del caso y de la madre de la niña secuestrada y asesinada.

Perspectivas que más que definir una postura, se presentan para que sea el espectador quien saque sus propias conclusiones, pues los motivos para actuar de los tres personajes, en momentos no quedan claros ni para ellos mismos. Porque los actos de matar, juzgar, castigar y perdonar, se vuelven frágiles, confusos y ambiguos ante el sentir y el pensar de quienes están involucrados en ellos.

Una obra asi requiere de muchas precisiones, que por fortuna están y se disfrutan. Tal vez la autora añade una historia propia para la psiquiatra como una pequeña paradoja entre los postulados que asume profesionalmente y su incapacidad para llevarlos a la vida cotidiana y así confrontarlos con la supuesta capacidad de asumirlos y practicarlos de la madre de la víctima.

La tensión que requiere el primer acto, la densidad del segundo y la aparente ligereza del final, son bien marcados por Lorena Maza, quien vuelve a este tipo de teatro luego de dirigir una comedia musical. Se nota que aquí está en su espacio, en su terreno, porque la lectura del texto, el trazo escénico y la dirección actoral son por demás precisas y acertadas, al nivel de la acidez del texto.

Tal vez Aurora Cano en el personaje de la psiquiatra tenga menos oportunidades para demostrar su fuerza escénica, pero a ésta actriz se debe la producción de la obra, lo cuál ya es una empresa digna de loa. Además, desde un principio transmite esa inestabilidad emocional que contrasta con la frialdad que muestra ante el asesino.

Éste, el asesino, un personaje con una verdadera ricura de matices, es espléndidamente representado por Alejandro Calva, quien demuestra que éste sí es un papel adecuado para sus enomes capacidades histriónicas, que aquí despliega en todo momento, haciendo que los gestos, los ademanes, la tensión corporal y vocal resulten siempre inquietantes, en veces deleznables y en otras, hay que decirlo, entrañables.

Pero el punto alto de la obra es el personaje de Nancy, la madre de la víctima. En ella recae el peso de la obra. Por ella sabemos que los años van avanzando, aunque realmente parezca que el tiempo se ha congelado. Por ella sabemos que un suceso así puede congelar los sentimientos de un individuo, pero que no es posible mantenerse en ese estado todo el tiempo.

Y por eso Nancy explota. Y por eso el momento en que Nancy estalla es uno de los más fuertes y dolorosos que se puedan ver en obra de teatro alguna. Por eso el personaje de Nancy es representado por una actriz de enormes dimensiones, que confirma lo que ya se sabe de ella y sobre sus inmensas capacidades y la precisión con la que despliega en escena sus vastos recursos.

Por eso cuando Nancy, desde la piel de Julieta Egurrola, lanza un grito desgarrador que concluye el primer acto, el espectador no puede más que estremecerse ante una situación -ahora lo sabemos- tan digna de controversia. Y luego, en el intermedio, o al final de la obra, recuerda que ese grito proviene de una de las mejores actrices que actualmente pisan y honran a la escena mexicana.

La actuación de Julieta Egurrola en "Congelados", debe ser -es- un testimonio para el aprendizaje o la ejecución del arte teatral en México.

Y el asesinato, un tema digno de discusiones, que no acabarán aunque se escriba más de un texto como éste, tan bien puesto en la escena nacional y que, dicho sea de paso, fue una víctima más de las actuales políticas culturales que solo asignan treinta funciones al teatro subvencionado por el gobierno. Como si quisieran congelarlo.

Tintero es un proyecto de difusión periodística creado por jóvenes reporteros de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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