
“El Partido Liberal os llama a una lucha santa por la redención de la Patria: responded al llamamiento, agrupaos bajo los estandartes de la Justicia y del Derecho y de nuestros esfuerzos y de nuestro empuje, surja augusta la Patria, para siempre redimida y libre”.
Era hace cien años cuando el PLM sentó las bases libertarias de una revolución que estuvo a punto de derribar las estructuras opresivas porfiristas. Hoy, convocado por radios libres, impresos independientes e Internet la convocatoria a hacer otro primero de mayo surtió efecto.
Es una coyuntura donde se enfrentan principalmente dos proyectos de nación: el empresarial Acuerdo de Chapultepec contra La Otra Campaña, y en que se acercan las elecciones presidenciales.
Arnulfo González, trabajador de la francesa Michelín, leyó parte de la Declaración del Foro Obrero, realizado en el Encuentro Nacional Obrero Popular el 29 de abril.
En el templete de la Plaza de la Constitución, entre mantas que exigen la liberación de varios presos políticos y de conciencia, González llamó “lastimoso espectáculo” a las campañas presidenciales.
Resumió las exigencias laborales en pocas y concisas palabras: trabajo digno y estable; salario decoroso; posibilidad de asociarse y organizarse libremente y respeto a la soberanía de sus organizaciones.
Cosas que están escritas en las leyes mexicanas, pero, como observara hace un siglo Práxedis Guerrero: “derechos escritos, nada más escritos, son burlas al pueblo, momificadas en constituciones”.
Ofelia Oliva, del Frente Único de Trabajadores Pensionados y Jubilados del IMSS, llamó a construir una organización de trabajadores del campo y la ciudad anticapitalista, antipatriarcal, por la expropiación de los medios de producción e independiente del charrismo sindical y del Estado.
Hizo un llamado de solidaridad con distintas huelgas y organizaciones en el país, y exigió castigo a los asesinatos en SICARTSA y Pasta de Conchos. El grito unánime de la multitud fue “¡Asesinos!”. Pero los mineros no estaban presentes.
Un profesor de la décima sección del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, reflexionó en que resulta inútil pedir la renuncia del Secretario de Trabajo Francisco Salazar “porque entra otro del Yunque”. Lo importante, comenta, “es un cambio total del sistema”.
Privilegiados o equitativos
Jorge Salinas Cardón, del Colectivo de Telefonistas Zapatistas, lanzó severas críticas contra Carlos Slim, “el tercer hombre más rico del mundo” y contra las prácticas corporativas de la cúpula de su gremio, incluyendo y en especial al líder Francisco Hernández Juárez.
Pero además, añadió elementos anarquistas en su discurso: “¿Podremos asegurar que nuestras empresas funcionen perfectamente sin los patrones?” -“¡Sí!”, fue la respuesta.
“¡A huevo, compañeros!”.
“Escuchen bien: hasta con la vida defenderemos nuestro Contrato Colectivo de Trabajo”, dijo mientras criticó a los telefonistas. “Hace rato marcharon aquí como si fueran huestes del César”. De no haber ido, comenta, los castigan con ocho días (dos semanas) sin trabajo. “¡Qué poca madre compañeros!”.
“Ya parece que escuchamos a (Joaquín) López Dóriga y toda esa bola de zánganos hablar en contra de los telefonistas para decir ‘¡Uta!, ¿porqué tienen tantos privilegios. Los tenemos porque nos ha costado sangre”.

Magdalena García, de organizaciones indígenas del Distrito Federal, da bienvenida en mazahua al Sup. “Los compañeros de Chiapas comisionaron al Delegado Zero para venir a escuchar, no para venir a echarnos sus rollos”.
“Aquí se vienen a recoger las demandas del pueblo”. Esa tónica resulta difícil de hacer entender, pues muchos vinieron a ver al guerrillero poeta y no a escuchar a los demás.
“Se nos ha despojado de las calles del Centro Histórico. (Las mujeres indígenas) tienen una necesitad para vender, no están por gusto. No es justo que por ser indígena, sea motivo de dormir en los jardines y en los parques”, denunció. Por un momento dejaron de exigir la presencia de Marcos y se le puso atención a Magdalena.
Pero no se quedó solo en la queja, sino invitó a la ofensiva: “Hay que tomar las calles que nos heredaron nuestros difuntos. Dejemos el si estamos amenazados, de todos modos nos van a matar de hambre. Mejor que muéramos por algo de valor”, remató.

“Si quieren seguir viviendo y conviviendo con este mundo, que se vayan remojando y haciendo sus maletas ya se tienen que ir preparando para irse a la chingada”.
Con estas palabras abrió su participación Ignacio del Valle, líder de los campesinos de Atenco, Estado de México. “Es cierto que tenemos diferencias y que se nos ha hecho muy difícil para algunos que no quieren comprender que no hay otra fórmula más que poner a echar esa fuerza que ya hemos descubierto”.
“No solo tenemos que gritar ‘¡Presos políticos, libertad!’. No solo. Lo que quieren los compañeros que están dentro es que nos organicemos y si alguna falla tuvieron por al cual ellos están ahí (en prisión), les decimos que no fue una falla: es una falta de coordinación y de organización. Porque, ¿cuántos somos para irlos a sacar?”
“No nos vamos a extender más... más que dos horas más”, bromeó. “Nos tenemos que extender hasta el último suspiro de nuestra vida. No hablando, no echando discurso”. No bromeó.
Marcos dijo escuchar estas palabras en tzeltal, tzotzil, chol, tojolabal, zoque, mame y castilla en 1992. cuando se cumplieron los 500 años de la conquista. Cuando decidieron alzarse en armas.
Buscando unir a todas las fuerzas “de abajo ya la izquierda” y recorrer 20 estados de la República, ha escuchado esta misma frase “en voz de otros pueblos indios, campesinos, obreros,.estudiantes, jóvenes, maestros ancianos, pequeños comerciantes”.
“Hemos decidido unir nuestras luchas no para cambiar un gobierno, sino para derrocarlo. No para pedirle a los ricos, sino para sacarlos de este país” enfatizó.
“¡El que está allá va a salir! ¡Y el que está allá también y también el que está allá!“, gritó señalando hacia el Palacio Nacional, el Palacio de Gobierno del DF y hacia Los Pinos.
“Los vamos a derrocar y los zapatistas acostumbramos cumplir con nuestra palabra”.
Relató lo que se ha escuchado en las reuniones en lo que lleva del país: campesinos defraudados, sin posibilidad de emigrar ni a la ciudad ni a otro país, “arrinconados por el precipicio y viendo cómo las grandes empresas, industrias y centros turísticos empiezan a apoderarse de sus tierras”.
Tierra “de sus abuelos, sus bisabuelos, sus padres y que deberían ser de sus hijos” despojadas por los políticos.
A todos los partidos los cargó por igual, sin importar sigla, color o espacio en la geometría. “Cuando los indígenas llegan a la ciudad a vender sus productos, patadas de los policías, baldes de agua fría, insultos”.
“Hemos escuchado a jóvenes, hombres y mujeres anarquistas, libertarios, punks, darketos, skinheads y cuanta madre como se llaman cada quien para rebelarse contra los que están allá arriba. Nos han contado como los persigue la policía. Hay que mocharse con la tira para que no los metan a la cárcel, para que no los golpeen más, para que no los violen, para que no los traten como si fueran animales apestosos”.
Historias de resistencia y dignidad, la defensa de la música, el peinado, la ropa. La simple y sencilla libertad.
“Estamos cansadas de que nos traten como un objeto al que hay que golpear, sobre el que hay que saciarse, al que hay que perseguir, vender, humillar, matar”, mencionó citando a las mujeres “de todos los tamaños y colores”.
Luego habló de los trabajadores de la ciudad, “empleados, tratados como en los tiempos de Porfirio Díaz, obligados a trabajar 12, 14, 16 horas diarias por 45 o 46 pesos al día y ver que no alcanza”.
Relató injusticias también contra mujeres en maquiladoras, comerciantes desalojados, “todo para que no se vea sucia la ciudad”.
Ello, para que empresas como Sams Club, Wal Mart o la Comercial Mexicana “y cuanta madre como se llaman esas cosas que son lo mismo puedan tener sus clientes de lujo sin que tengan que ofender su olfato con nuestro olor, que es el olor del trabajo”.
Recordó también a ancianos y ancianas “cansados, hartos de toda una vida de trabajo y ser arrojados a un rincón como si fueran un estorbo, una basura”.”Y todavía arriba, tal vez, les dan una limosna”.
“Los vamos a hacer pedacitos. A todos”. Así les anunció “a los de arriba: los políticos, los grandes ricos”. “Vamos a quitarle Telmex a Slim. Todo lo que tiene se lo vamos a quitar, lo van a manejar los trabajadores”.
Remarcó el hecho de que la asistencia al evento no fue logrado por un spot publicitario o “pase de lista”, ni “el engaño que corre en la radio y televisión”.
Lo mismo les anunció a los terratenientes. Los trabajadores gestionarán la tierra “sin transgénicos, sin químicos, como de por sí trabajamos la tierra los campesinos”. Y las escuelas, a los universitarios, los bancos e industrias, los gobiernos, todo. “Los vamos a tomar, ¡A huevo!”.
Si un estudioso “de allá arriba” se pregunta en un futuro cuándo empezó ese tiempo en que volverá a brillar la calle, el campo, los ríos, según Marcos, no sabrá ubicar si fue el primero de mayo de 2006, cuando salió la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, o “cuando en cada estado, localidad, la gente se organizó”. “Cualquier respuesta en este sentido va a ser una mentira”.
“Empezó cuando cada uno de nosotros tomamos el miedo, nuestra angustia, nuestra soledad, la hicimos una bolita y la aventamos al suelo”. “Lo podemos hacer de nuevo, quitando a los que nos están estorbando”.
Planteó cambiar el mando. “Que ahora tengan miedo los de allá arriba y que se caiga la bolsa de valores y la única empresa que vea al alza sus ganancias sea la de la línea aérea que tenga vuelos a Miami porque vamos a cambiar este país de una vez por todas”.
“Con una nueva ley vamos a mandar a todos los abogados que vuelvan a cursar la carrera porque las leyes que están estudiando las vamos a mandar a la fregada”.
“Los zapatistas siempre nos hemos cagado en la correlación de fuerzas”, dijo en referencia a las críticas recibidas. “Si no lo hacemos nosotros, allá arriba van a seguir destruyendo hasta que todo esto sea un montón de escombros con un letrero que diga ‘Se vende’”. Se escucha cansancio en la voz del Zero, tras cinco meses de agitadas jornadas.
“Vamos a poner hora, fecha y lugar para abrir las puertas de la cárcel y sacar a nuestros compañeros y compañeras que están presos, toda la gente pobre que están presa injustamente y las puertas van a estar abiertas solo el tiempo suficiente después para meter a ellos, que se junten con los violadores, narcotraficantes, multihomicidas, ¡Son igual que ellos!”.
“Nunca más ningún gobierno va a hacer lo que ha hecho el gobierno de Vicente Fox, que es humillar la memoria histórica de este país ante George Bush y los norteamericanos”. “Estamos los feos, los apestosos, estamos aquí en La Otra Campaña lo mejor de este país”, culminó.
Empezó una llovizna. Mucha gente se empezó a retirar, pero se detuvo a cantar el Himno Zapatista, la versión moderna de la Carabina 30-30. El fuego consume los títeres que representan a un Fox clavado en una estaca yanqui, y los demonios emanados de la caca del tío Sam: policías, políticos, narcos, dictadores.
En 1906, el Partido Liberal Mexicano vio frustrado un levantamiento armado que solo estalló en Jiménez y Acayucan. Sin embargo, ésta, la huelga de Cananea, la masacre de Río Blanco Veracruz y la circulación de Regeneración y otras publicaciones, las que sentaron precedente para el alzamiento de 1910.
Ricardo Flores Magón escribía entonces que “no es verdad que la sumisión revele alteza de sentimientos; por el contrario, la sumisión es la forma más grosera del egoísmo: es el miedo”. Parte de la historia cambia, pero otra parte puede repetirse y con mayor vigor.
Fuentes:
Bartra, Armando (comp.) Regeneración 1900-1918 Ed. Hadise, México 1972
González Ramírez, Manuel. La huelga de Cananea. Fondo de Cultura Económica, México 1974.
Rodríguez Lucero, Prometeo. La revolución magonista y el anarquismo en México. México 2000