
¿Qué observa el ojo humano con tanto afán de que sea perpetuo? ¿Qué cosa es trascendente y cuál no?
Mirar es una gran pasión para el ser humano, tiene gula y sed de observar más a cada momento, no sólo lo que esta a su alcance también lo que se encuentre más allá.
Una imagen puede transmitir el dolor, amor, sufrimiento, orgullo, esfuerzo, alegría, contraste, curiosidad, pero sobre todo el deseo de ver el otro lado de cada situación y ser humano.
Lo hace relevante el sencillo hecho de que, en esa situación, nos sumergimos todos a la vez como en el reportaje sobre cómo se obtiene el diamante en África.
Esta exposición no sólo nos lleva a la incesante meditación sobre todas las situaciones que esta viviendo nuestro mundo y cómo no son cambiadas ni al observarlas y reconocerlas.
Algunas son terriblemente hermosas pues técnicamente son vividas, pareciera que estamos en ese lugar e instante sin embargo, ¿realmente qué hacemos para trasformar todo ese daño y cambio en esas vidas y las nuestras?
No dejaremos de mirar y reflejar todos los matices pero cada uno podemos lograr una transformación desde nuestra propia vida, cambiar los conceptos a exigir igualdad total, qué realmente desaparezca ese daño como al oponerse por una guerra torpe e inadecuada.
La explotación del hombre por el hombre así como al planeta en el que vive, ¿cuántos tsunamis más tenemos que vivir para comprender qué todo daño al ambiente será regresado para tener un poco de equilibrio? ¿y a quiénes se les impartirá ayuda de tener que vivirlo?
El deporte del dolor y maltrato es el mejor practicado por el hombre, y hasta en la práctica de ellos observamos violencia pues nos observamos como oponentes y no como seres humanos iguales.
Cuántas imágenes de llanto y sufrimiento por risas, empatía y tranquilidad. Es inquietante pero no sólo en la exposición las observamos también al abrir cualquier periódico.
Simples figuras retóricas que trastocan, sin embargo su mayor valor fluctúa en una transformación en la mentalidad de quien las observa.