
OAXACA, Oax.- En medio de un nocturno bailongo popular llega un mensaje a un teléfono móvil: "detuvieron a tres y hay ordenes de aprehensión contra 17 consejales".

Un día antes de la manifestación contra la Guelaguetza oficial, el 22 de julio, la ruta y las actividades son inciertas. Más tarde se sabe que los levantados por la policía fueron llevados a lugares lejanos, golpeados y amenazados, pero no encarcelados. Aparecen poco después.
Secreto a voces, hay disposición de la gente a responder ataques policiacos. Secreto a voces, algunos no se esperarán a responder. Por ello reporteros de todo el país y del extranjero se pertrechan con máscaras antigases y hasta casco. Se irán por la noche si no ocurre nada.

Apenas una semana antes fueron apresadas más de 40 personas y lesionadas por los cuerpos de vigilancia en el Cerro del Fortín, uno de ellos, Emeterio Merino, con el riesgo (aún latente) de perder la vida por estallamiento de vísceras.
El motivo fue que un grupo que acompañaba a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) intentó romper el cerco policial, siendo derrotados desde que los gendarmes estaban en una posición geográfica favorable. Y armamentistica. Con ello, también hubo lesionados de ese lado.
No sucede así, porque a última hora, la dirigencia de la Asamblea y del sindicato magisterial resolvió cambiar la ruta sin acercarse al Fortín. Pero apenas unos minutos despues de iniciada la marcha, con la tensión en los músculos faciales, es secuestrado un joven en Periférico y Cinco Señores.

La APPO captura a dos militares que no logran huir, el soldado José Hernández Nicolás de 23 años de edad y el cabo Guillermo López Espinoza, de 30, ambos de la 28° Zona Militar. Dijeron ser albañiles... que casualmente pasaban por ahi....
Salvo ese incidente y dos camiones apedreados con "invitados" por 300 pesos, torta y refresco, no sucedieron los enfrentamientos esperados, ansiados por muchos.

Desviada la circulación de autos y peatones asistentes a la Guelaguetza hacia el centro histórico, donde se realizaba un mítin, la APPO llamó "borregos" a aquellos que portaran el sombrero del evento o cargaran una piña.
En las calles no se sabe cuándo aparecerán los policías. Solo que será por sorpresa, cual escuadrones de la muerte de las dictaduras latinoamericanas, encapuchados, de negro en sus camionetas y con armas de alto poder.
El fantasma del 25 de noviembre del 2006 aún queda vivo, fresco, presente. Se percibe ese aroma en las miradas, en los puños y el silencio.

"Para entender el conflicto tienes que haber nacido aquí", dice un joven que dice llamarse Alfonso. "Los medios vienen solo un día a cubrir la nota y se van, sin entender lo que está pasando. Sacan su nota y se regresan, y entrevistan solo a las cabezas, vino Adela Micha como invitada y todos se fueron para allá".
"El pedo no es Ulises Ruiz sino todos los Ulises que le han antecedido. Son 500 años de represión. Y la represión es simplemente el olvido: en mi pueblo hasta el momento no hay agua potable, pero cuando llega a ir el gobernador, solo a pedir el voto, ponen un kiosko.. un pinche kiosko que no sirve para nada", comenta.

Hay enojo en la gente. Hay furia que se conserva y se fermenta, cual cultivo de un futuro más incierto, lejos de la muy mencionada tranquilidad.
Saliendo del zócalo, viendo los puestos ambulantes algo cambia. en los que están dentro del zócalo, los de la APPO, se venden videos de la lucha popular, que se exhiben en televisores; en los de las calles aledañas, los de la Guelaguetza. "¿Ya viste? Esos son los priístas, aguas", advierten.

La disyuntiva en la gente es, un futuro desconocido, o un presente conocido. Esa es la base de las posiciones políticas.
Las paredes describen el escenario: una férrea confrontación política no ya entre dos bandos, sino entre muchas y contradictorias posturas.
Muchas de ellas diametralmente opuestas. Todas ocupan un espacio, pero desean arrebatar el ajeno, con vista a las elecciones del próximo 5 de agosto.

Por ello, leer los muros es básico, es la imponderabilia que dice cuán profundo es el encono social. Sobre los grafitis, pintura. Sobre la pintura, pintas. Sobre la pinta, otro parche de comex pagada del erario y encima otro esténcil (ahora con impuesto al valor agregado).
Lejos de "resolverse" el conflicto, éste ni siquiera da visos de apaciguarse. Por el contrario, solamente se ha estancado en una tensa calma.
Como si depositar un voto por el verde, el amarillo, el naranja, rojo, albiazul o tricolor trajera la tan pregonada "paz", por la radio parece que nadie comprendiera que Oaxaca está en una severa crisis.

O hacen como si no sucediera. Por eso las campañas prometen lo mismo de siempre y más: “Oaxaca construye una nueva historia”; “Pensamos como él y tiene que ser nuestro candidato”; "Necesito tu voto para trabajar por ti en el congreso”; maestrías y doctorados gratuitos. Paz. Paz... ¿ya se ha dicho paz?

A pesar de las contradictorias versiones en los medios locales acerca de la afluencia turística, es copioso aún el tránsito de personas extranjeras que vienen de visita. Parecen desconocer qué sucede en este estado donde han muerto más de 35 personas desde el año pasado, herido y encarcelado a centenares y desaparecido una cantidad indeterminada que han exigido la renuncia y castigo al gobernador constitucional Ulises Ruiz Ortiz, quien se dice, ganó de manera fraudulenta las elecciones... como el que ocupa la silla presidencial.

Chayotazos por aquí, chayotazos por allá... y la Guelaguetza es todo un suceso.. demuestra todo el poderío en billetiza que se mueve para decir que todo va bien. Y como la APPO no boicoteó la festividad... el exitazo político del gober es la primera plana en los diarios, a ocho columnas.
La APPO no deja de ser abucheada por la radio.
Y es que además de los varios camiones rentados para llevar acarreados a la Guelaguetza (algunos refieren haber recibido presiones desde sus lugares de trabajo), también llegaron muchos que se creyeron el cuento.
"Está cabrón que se recupere el espíritu original de la Guelaguetza", dice Alfonso, pues "ahora es siempre la pasarela de los gobernadores, donde se muestra el ’folclor’, se arrastra uno ante él"..
Es la Guerraguetza: en el Fortín el espectáculo privatizado y patrocinado por las empresas del turismo nacional e internacional y Coca Cola y en las calles la furia se aguanta para otro momento, que podría rebasar cualquier llamado a la calma.
Posdata Días después de la redacción de estas líneas, un artefacto detonó en las instalaciones de Sears y otro fue hallado sin explotar. El Ejército Popular Revolucionario se adjudicó el acto "de hostigamiento" en demanda de la presentación con vida de dos de sus militantes. El hecho ocurre apenas a unos días que Amnistía Internacional viene a presentar el informe "Clamor por la justicia" sobre violaciones a los derechos humanos y a una semana de que se celebren los comicios locales.
Posdata 2
¿Qué tienen en común Sor Juana y la Guelaguetza? De MaldeOjoTV: