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Estrenan Los Ladrones Viejos. Las Leyendas del Artegio
Por
Verónica Rosales
México, (Aunam).- El cineasta mexicano Everardo González presentó su
película-documental Los ladrones viejos. Las leyendas del Artegio,
en
la
Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario (CCU), en
compañía del director de
la
Filmoteca
de
la
UNAM, Iván Trujillo.
Este
documental presenta el crimen desde los años 40 hasta los 70 en
México. Su director lo retrata al mostrar imágenes de aquella época
en contraste con las actuales y el pasado y presente de delincuentes
que siguen pagando sus condenas en alguna de las cárceles de la
ciudad.
Además, la manera de entrar a ese “oficio”, los cimientos de la
corrupción, la incompetencia de la policía y los testimonios
anecdóticos y coloquiales de delincuentes como “Fantomas”,
“Burrero”, “Chacón” y “Xochi”, que narran y describen cómo cometían
sus crímenes, quiénes los ayudaban y sus técnicas.
Aunque
la película trata de estos temas, la trama gira en torno a un
personaje clave en la delincuencia sin violencia, Efraín Alcaráz,
alias “El Carrizos”, quien fue buscado por más de 30 años por
asaltar domicilios que no tenían nada de comunes, pues le robó a los
presidentes Echeverría y López Portillo, cuando ocupaban su cargo, a
Hugo Sánchez, a la familia Gómez Mont y a un sin fin de regentes,
gobernadores o artistas.
En
esta representación de la escuela del crimen se muestra cómo la
relación con el poder protege hasta el delincuente más buscado. El
ejemplo fue “El Carrizos” y su relación con Téllez Girón alias el
“Drácula”, un jefe de la policía corrupto que lo extorsionaba
pidiéndole cuotas con la promesa de protegerlo.
Las
declaraciones de “Carrizos”, en testimonio que forma parte de la
película, son contundentes como cuando asegura que, “yo no robé a
quien no tenía, sólo les quité un trozo a los que le sobraba, mi
lema era, roba sin herir a nadie; si no, entrégate”.
Todas
las entrevistas y las imágenes muestran el lado no cotidiano de las
personas que abarrotan las cárceles; lo fácil que parece todo cuando
se tiene el poder y la vulnerabilidad cuando éste se les acaba; la
comodidad al corromperse; las víctimas; los que pagan las culpas; la
doble moral; las diferentes perspectivas según el cristal con que se
mira; el oficio del ladrón o la dependencia que tiene el Estado con
el crimen.
La
película no sólo retrata a una serie de delincuentes que narra cómo
fueron sus años en ese “trabajo”, sino que muestra lo descompuesto
del sistema y cómo eso provoca los múltiples padecimientos que
aquejaron a la sociedad y la siguen perturbando, pues como señaló
González, si en los años 50 se frenó un poco la delincuencia gracias
al Servicio Secreto, ahora está fuera de las manos porque los que
están en el poder no previenen los delitos al ser parte de ellos.
“Lograr que los delincuentes hablaran y dijeran todo lo que fueron
capaces de hacer con detalle, fue muy complicado. Poder llegar a
ellos fue aún más trabajoso, tuve que valerme de varias mañas para
poder realizar mi documental”, comentó el director.
En la
película también se muestra cómo los policías buscaban a ciertos
delincuentes por sus crímenes y cómo ellos mismos, después de un
tiempo, eran sus compañeros dentro de
la
Policía Judicial, “por eso este poder siempre ha estado plagado de
delincuentes, pues realmente lo son o lo fueron”, agregó González.
Trujillo cerró la presentación felicitando al director y
reconociendo la gran labor, “su investigación fue exhaustiva,
denuncia la problemática, describe cómo sucedió, presenta las
diversas caras de la moneda, exhibe a los personajes de la política
que tuvieron errores, retrata las cárceles de aquella época y de la
actual, y desnuda la pelea del gato y el ratón en México”. |