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Está sola, frente a la tempestad de autos que se dejan ir de norte a sur sobre Avenida Revolución. Cuenta que "eso" la hace estar con él, a pesar del Océano Atlántico.
Eso
El amor no puede ser sólo amor.
Jueves 7 de septiembre de 2006, por Nancy Betán
“Eso, es lo que nos hace separarnos y juntarnos de nuevo; lo que todos hemos sentido alguna vez. Mundanamente, es sólo sudor y movimiento, pero ahí está; porque somos nosotros al momento de estar en ese sitio donde se hace el amor”.
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Monserrat Morales Cruz despertó con la sangre llena de eso que la hace esperar por nada en la Ciudad de México.

Habla con las manos en el cielo, agitándose por el frío en su interior y la humedad esparcida en el trozo de tela negra que le cuelga del cuello hacia la espalda: la gorra de una sudadera.

El cabello se le arremolina por momentos en la frente y ella trata inútilmente de apartarlo, pues el viento de agosto, lleno de una extraña brisa de otoño, lo sacude y le dificulta la visión. Sin embargo, éste no consigue que deje de pronunciar ni una sola palabra.

Las luces del semáforo de la esquina y las de una parada de camión a sus espaldas alumbran sus gestos; su esfuerzo por explicar lo que no se puede descifrar con la mente: destino. El cual, se le ha venido entregando desde hace ya dos años.

Está sola, frente a la tempestad de autos que se dejan ir de norte a sur sobre Avenida Revolución en la colonia San Ángel.

Cuenta que eso la hace estar con Daniel Brown, a pesar del Océano Atlántico, y que aparece cuando los instintos le ganan y le conceden un tanto más de eternidad que de calma.

Eso que le lanza automáticamente, la certeza de reconocer cada curvatura de la columna de él; así tenga los ojos vencidos o los dedos hendidos.

“Es una agitación continua, conducida por la contemplación sin miedo... por eso”, dice.

Un vaivén oscuro y desprendido que sale de entre las caderas de ella en contacto con las de él; un vaivén que aquí se convierte en trozo de orbe.

Eso, es lo que nos hace separarnos y juntarnos de nuevo; lo que todos hemos sentido alguna vez. Mundanamente, es sólo sudor y movimiento, pero ahí está; porque somos nosotros al momento de estar en ese sitio donde se hace el amor”.

Fue y sigue siendo una única posibilidad la que los hace encontrarse, después de 2 mil kilómetros recorridos a la mitad de la vida; a la mitad del instante exacto que es la vida. Se descubrieron, cuando no entendían que podían hacerlo.

En 2004, Daniel aterrizó en México becado para hacer estudios de posgrado en cultura maya y Monserrat, se aventuró una noche a conocer al alemán que retornaría a su país en dos meses. No había nada que perder para una estudiante de artes plásticas del Centro Nacional de las Artes.

Ella cree que fue “sin querer”; que aquella coincidencia pasó para despertar en ellos el anhelo de mirarse los dos, al mismo tiempo; más de una vez, y así, no sucumbir ante la ceguera que se traducía en soledad por todos lados.

Monserrat partió a la pequeña ciudad de Apolda en enero de 2005 para encontrase con Daniel y recorrer a su lado el suelo europeo durante once meses.

Relata que apenas ocho meses atrás, habitaban la misma casa; cada quien en su cosmos. Y "desaparecían" de vez en cuando, a propósito y sin buscarlo, para volver a nacer. Para pertenecerse al transpirar por los hombros y las ingles; al olerse. Y eso estaba ahí, entre los dos.

Eso que es callar en los gemidos; en el trozo de carne queriéndose formar en otro cuerpo, en otra latitud, en un refugio espeso.

Eso continuaba ahí, sin darnos cuenta; tras la ventana; en la nieve de Austria; en el sol más caliente de Madrid y en la ropa que no servía de nada en la desnudez tan nuestra”.

Ella recuerda cómo a diario, cuando los dos volvían de donde fuera, eso aguardaba por ellos, adherido a la almohada, empapado de sueño descubierto; de confianza de sábanas que despiden y reciben con igual entusiasmo.

Daniel se quedó en Alemania y Monserrat regresó en enero de este año, solamente para arreglar su situación escolar y ver a su familia.

En pocos días, emprenderá el viaje a territorio teutón y asegura que hallará eso con Daniel de nueva cuenta, con el mismo empuje y los mismísimos susurros fértiles dentro de él.

Daniel lo llama “alma gemela”; ella no sabe con exactitud qué es y se rehúsa a llamarlo amor, por no estar acostumbrada a usar el término. Pero la hace confesar que es sólo con él, y a él percatarse que es solamente con ella. A pesar de que ambos puedan enredarse en los vellos de terceros.

8 mensajes
  • Eso / 19 de septiembre de 2006 14:13 / por Alejandra Chavarria

    A los lectores> No sirve de nada pelearse por un texto amateur, el texto no es malo ni bueno. No quiero ofender al espacio, creo que son jovenes que necesitan mucha experiencia para encontrar su propio estilo y esta solo se las va a dar el tiempo. El espacio es bueno, da gusto que sean jovenes con ganas de trabajar pero no podemos exigirles perfeccion.

    Al autor> Este articulo tiene mucha fantasia y tendencias en la redaccion, tipica de los jovenes. Si creo, que necesita equilibrio como todos lo han mencionado pero insisto, si sigues practicando algun dia encontraras el estilo. Es cierto que debes ser tu misma cuando escribes y sentirte comoda con lo que haces como lo demuestras en este texto, pero no te conformes creyendo que esta bien por que entonces te estancarias. Recuerda que escribes para un publico muy diverso y tienes que mantener los pies en la tierra y la objetividad en lo que quieres contar. Tambien recuerda que no puedes innovar si no controlas lo basico. Los comentarios que tienes aqui son el termometro de como vas, no lo ignores ni le des por su lado a la gente, ni discutas con ella por que nadie tiene la razon.

    Alguien aqui menciono la moral, en mi opinion puedes hablar de todo siempre que lo hagas con respeto. Y en mi experiencia no basta con estar comodo contigo mismo, tienes que seguir superandote e integrarte a la sociedad si quieres tener exitos.

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  • Eso / 18 de septiembre de 2006 15:33 / por julieta fernández

    Creo que tu texto está bien construído, tal vez la polémica se ha generado porque la mayoría de los lectores quieren sólo información, datos, y no leer los sentimientos de los demás, yo te recomiendo que para este tipo de espacios trates de nivelar tu estilo, tu manera de narrar y describir con esos datos que les darán a los lectores información "más útil", y procura no meterte mucho en temas que puedan molestar a gente que tiene creencias religiosas arraigadas, o su moralina ante todo.

    Por lo demás sigue escribiendo como a ti te nazca, no tienes que copiar estilos para agradar a la gente, no a todos les deben gustar tus textos, preocúpate cuando a ti no te guste o te llene lo que haces.

    Por lo pronto toma las opiniones constructivas para mejorar y lo que no te sirva no lo tomes en cuenta, lo importante es que no dejes de lado tu ejercicio periodístico.

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  • Eso / 14 de septiembre de 2006 15:03 / por Jaime Rodriguez
    Vaya controversia!!! supongo que se debe a que son universitarios y las exigencias son mayores. A mi me parece un tema comun con un desarrollo comun, concuerdo con Rosa en que le falta un foco de interes y creo que eso radica en la forma que tomaste para redactar, no en el tema.

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  • Eso / 13 de septiembre de 2006 22:48 / por Rodrigo Legazpi (23)
    Un texto POCO PROFESIONAL y VULGAR. Yo estudio Comunicacion en la UIC, y ni por error publicarian un texto asi, afortunadamente entienden que perjudicaria la imagen de los que trabajan con seriedad. Lamento tener que ser tan franco, pero si estas en el mismo ambiente que yo, podras entender la importancia de estas criticas. Creo que si tienes un espacio para publicar deberias tomarlo en serio, por que los demas en este TINTERO lo estan haciendo y nunca olvidar el respeto a la gente.

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  • Eso / 10 de septiembre de 2006 18:36 / por Rosa Urdaneta
    Soy espa/ola y tengo 15 a/os viviendo en la Cd. de Mexico. Durante este tiempo he visto miles de historias comunes y maravillosas. Llevo 10 a/os viviendo una historia de amor NO FICTICIA con un mexicano. Y cuando hablo de cual es la finalidad de tu articulo, me refiero a que a pesar de ser una historia comun, no encuentro ese puente que la haga accesible a las experiencias comunes de los demas. El receptor del emisor es el emisor mismo, entonces cual es la finalidad de hacerlo publico. Gracias por explicarme que es una cronica. Tengo 15 a/os trabajando en Teatro, con amigos periodistas, se que es una cronica y mas aun se de ESA MANERA que da el ESTILO personal.

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    • Eso / 18 de septiembre de 2006 15:58

      El puente se logra, precisamente, comunicando el hecho, escribiéndolo.

      Por otro lado, el hecho es común, pues todos nos enamoramos; la diferencia radica en la forma. De igual manera, hay muchas formas de registrar y narrar los hechos. Creo que lo sabes.

      Yo escogí la mía. Quizás no te agrade, y respeto tu punto de vista.

      Nancy

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  • Eso / 8 de septiembre de 2006 02:51 / por Rosa
    Me gusta su espacio, muy experimental. En cuanto a este articulo, creo que es un texto muy rebuscado, en mi opinion, con detalles innecesarios, por ejemplo no me agrada la poesia para describir la gorra de una sudadera, esta fuera de lugar! Me gustaria saber cual es la finalidad de este articulo. Disculpen mi sinceridad! Gracias Suerte!

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    • Eso / 8 de septiembre de 2006 15:48

      Agradezco tu sinceridad y tomo en cuenta tu comentario para mejorar. Sin embargo, uno de los objetivos de la crónica es contar cómo sucedieron los hechos, entre ellos, detalles. Y mi objetivo personal es retratar una historia común de la Ciudad de México, una historia de amor que no es ficticia y en la cual resalta la emoción de una mujer que descubre otra arista del amor. Es en la manera de contar los hechos donde radica el estilo de cada persona para escribir. Una crónica puede manejarse de distintas formas. Te recomiendo que leas algunas de las crónicas de Josefina Estrada en Malagato y para morir iguales.

      Sigue visitando el sitio.

      Nancy

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