¡Compañeros, no se desesperen! Mientras esperamos la llegada del subcomandante, vamos a seguir con más música. Faltan muchos grupos-
Todos apartan su lugar debajo de los árboles, de las escaleras, en cualquier rincón donde el sol no pegue tan duro.
Dicen que vendrá primero a la explanada con toda la gente, para después, reunirse con sus adherentes y la prensa. La música sigue sonando, el eco del “metal” producido por un grupo de darketos llega a cada lugar de la Facultad de Estudios Superiores, FES, Aragón.
La gente se desespera, chiflan cada vez más, ha pasado ya hora y media desde la prometida. Las once de la mañana, y los rumores de que sólo estará en el auditorio, desesperan a la multitud.
Mientras, en el recinto José Vasconcelos, prensa y adherentes en filas, se preparan para ocupar, de los 600 lugares existentes, los más privilegiados -y luego los que quepan- dice uno de los encargados de seguridad, distinguibles por el rostro de Marcos en sus playeras rojas.
El rumor se convierte en verdad. Llega a la 1:20 p.m. y sólo al auditorio, donde la prensa tiene su lugar “reservado” en los pasillos; y no se les permite acercarse ni para las fotografías.
Aplausos, gritos, exclamaciones. Por fin viene.
Hay un respetuoso silencio mientras habla solamente para dar la bienvenida. Pasan los oradores para comentar los problemas de “Neza”, de lo marginado y pobre del municipio; de la organización en la Universidad entorno al EZLN; de lo ineficientes de los partidos políticos y sus propuestas.
Después de la primera intervención, se oyen algunas voces que aclaman a Marcos, pues vinieron a oír al “Delegado Zero” no a escuchar los problemas del Estado de México, por lo menos no en palabras de otro que no sea el líder.
-¡Culero, culero!- se cuelan los gritos de afuera al mismo tiempo que el segundo orador sube. Alguien dentro del auditorio grita - ¡Vámonos a la explanada!-
El moderador pide calma. Pasa el tercer conferencista y a mitad de su discurso es interrumpido por nuevos gritos del exterior. Los de adentro vuelven a pedir que salgan todos, mientras los de rojo dialogan con Marcos para salir, pues llevan esperándolo por lo menos cuatro horas.
-¡Igualdad para todos! Vocifera con gran sentimiento un señor de edad.
Finalmente el “rockstar” accede a salir a ver a sus “fans”. Algunos lo llaman así por hacerlos esperar, por el exceso de seguridad para verlo y para entrar al auditorio. Y quizá también, por hablar en otro idioma para difundir el mensaje del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, como aclararía más adelante.
Ahora, todos se agolpan para verlo salir, corren, se empujan. Las banderas mexicanas y marxistas son ondeadas entre todos los jóvenes expectantes por ver pasar al ídolo. - ¡Formen una valla!-. Cámaras en primera fila para tomar la mejor foto.
Más de quince minutos, y el “Delegado Zero” sale a toda prisa para subirse en un auto y llegar a la explanada.
Otra vez la corredera; por el micrófono piden calma y orden de nuevo. Las dos treinta y ahora sí, el subcomandante está en el balcón.
Celulares, cámaras, grabadoras, todos atentos. Antes de empezar, se escuchan algunos conflictos entre los de rojo y los de su comitiva. Un “Goya” para abrir. Marcos al estrado critica el abuso de poder, la corrupción en el país y en la Universidad, la falta de trabajo y oportunidades para todos.
Califica de estúpido al rector de la UNAM; los aplausos son ensordecedores, de igual manera, cuando recuerda la movilización causada por la Huelga del 99’. Llama a la organización, a la lucha desde abajo.
Veinte minutos después, se oye otro “Goya” para cerrar. La sesión acabó. Se escuchan voces desilusionadas, reclamaciones para los coordinadores del evento debido a la mala organización.
Los fanáticos y los curiosos, quienes llegaron más por ver al mítico ídolo que por conocer el proyecto alternativo, se sienten defraudados. Los enterados de La Otra Campaña, se ponen de acuerdo para el próximo evento.