Estás aquí: Portada > Personajes > Del mundo para México
Del mundo para México
Miércoles 17 de octubre de 2007, por Araceli Alvarez
Ver como foro Versión para imprimir de este documento Versión imprimir Crear un PDF Guardar como PDF  Enviar por email

Partieron un día de su patria a emprender una aventura incierta hacia un país lejano. Hoy, después de algún tiempo, esta tierra ya es suya. Tan parecidas, con características comunes y al mismo tiempo distintas, lejanas, aquí están las historias de tres profesores destacados de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, nacidos en otras naciones pero con el corazón arraigado en México.

CUBA, NELSON NOTARIO CASTRO

Provenir de una familia pobre le hizo entender la importancia de la etapa del triunfo de la Revolución Cubana y la llegada de Fidel Castro al poder. Nelson Notario Castro, periodista desde hace 37 años, en la secundaria “mientras los muchachos como yo de quince años bailaban en las fiestas, yo estaba con la organización juvenil, a veces con una ametralladora en el hombro o en la mano, en las costas para que no se metieran los gringos”.

Siempre tuvo la inquietud de comunicar y el primer acercamiento al periodismo llegó con la oportunidad de ser corresponsal estudiantil. Un par de meses después ya escribía sobre lo que pasaba en su ciudad. Más tarde comenzó a trabajar en la radio.

“Tenía 16 años y me invitaron a hacer un programa todos los miércoles, “la juventud a la ofensiva”, imagínate tú, era una cosa muy leninista. No me pagaban en el periódico, pero cuando se murió mi papá me contrataron y tuve que dejar la prepa”.

Su estancia en el ejército le ayudó en la vida y en sus corresponsalías, después terminó la preparatoria en Matanzas para estudiar periodismo en la Universidad en la Habana. De la radio pasó a la televisión, fue corresponsal en Europa, América Latina, África, Nicaragua y Panamá. En este último país, “estuve tres meses y al regreso a Cuba me dieron el premio Nacional de periodismo José Martí”. También ha sido reconocido con la réplica del machete de Antonio Macedo y el Premio Nacional Félix Elmuza.

Por su cobertura de la intervención estadounidense en Panamá, consiguió otra presea que siempre quiso: “llegué a México en noviembre del 90. Cuba mantuvo la corresponsalía hasta el año 94 y en ese momento comenzó la crisis por la caída del muro de Berlín y después del campo socialista, sus aliados naturales.

“Mis compañeros trabajaban una vez por semana ya que no había luz para transmitir, una situación económica muy difícil. Yo me sentía más útil aquí y dejé de ser un corresponsal para ser una persona que trabajaba voluntariamente”.

FUE COMO SI LO CONOCIERA

“Yo había estudiado México y conozco un poco de la canción mexicana, de la historia. Tuve un maestro que me habló mucho de aquí. Son cosas como si estuvieran escritas en la vida de uno”.

El cine mexicano trascendió nuestras fronteras y creó una idea de nuestro nacionalismo dentro y fuera del país. “Cuando uno conoce a México desde los estudios de cine, piensa que siempre es así, que siempre hay un frío en las calles que te congela; que hay un niño que alguien lo recoge y le da comida; que siempre hay una señora muy buena en una vecindad que se ocupa de los demás que están jodidos”.

Eso en el cine, pero después de vivir aquí varios años, Notario ha descubierto que “el pueblo mexicano es muy generoso y también un pueblo muy agresivo, esas dos cosas están en la vida misma del mexicano, es muy generoso por las buenas y jodido por las malas”

ERA EL DINERO QUE YO TENÍA PARA COMER

Lo más difícil de llegar a un lugar desconocido es la soledad, el desamparo, saber que los tuyos están lejos de ti. “Muchas veces caminé toda la calle de Masarik para ir a la embajada cubana por no tener los 8 centavos para irme en camión”.

En aquella situación, agravando las deudas y comiendo tamales con pan y atole, su “guajolota”, durante varios días y a veces ni siquiera ello, un día fue llamado por el presidente del Instituto de Radio y Televisión de Cuba.

“Estaba conciente de que no tenía dinero, me dijo que un niño se estaba muriendo y necesitaba una vacuna. Fui a la farmacia y costaba como 300 pesos”. Con todo lo que tenía compró el medicamento y lo envió a Cuba. “Llega un momento que la vida te lo agradece, después me entró un poquito más de dinero. Yo tenía que tomar una decisión, salvaba una vida humana o me ponía a masticar aquí plácidamente”.

ES COMO UN PERRO MORDIÉNDOSE LA COLA

Existe libertad de cátedra, autonomía y es una de las mejores universidades del mundo. Pero también hay cosas negativas: “no sé otras, pero esta Facultad, (FCPyS) adora los doctorados y desprecia la experiencia laboral y profesional de la gente. Los mismos de maestría son los de licenciatura y los de doctorado, todo se recicla. La UNAM tiene que poner a sus maestros a vivir la vida, a tener un doctorado en la vida”.

NO SÉ QUÉ VAYA A HACER

A pesar del amor por este país, sentirse mexicano y tener la nacionalidad, Notario aún no sabe si vivirá el resto de su vida aquí, “no sé ni cuánto me quede por vivir, yo soy ciudadano mexicano y ciudadano cubano. Me llama la atención Cuba, me gustaría Centro América, y México también. Pero no pienso renunciar nunca a mi naturalización mexicana y jamás renunciaré a ser cubano”.

PERÚ, RENÁN AGÜERO DEL CARPIO

Con una vasta formación profesional y laboral en la docencia, política, administración y psicología, Renán Agüero llegó a México al buscar salir de la nación andina por conflictos políticos.

Mientras buscaba datos para una investigación, llegó una nueva oportunidad: le llamó la atención la gran cantidad de gente en su embajada. Supo entonces que en México ofrecían dos becas para maestrías.

Sin esperar, realizó el examen obteniendo el promedio más alto de Latinoamérica y el Caribe, por lo que debía preparar sus cosas para viajar a México en dos semanas.

PERDÍ EL CONTROL FÍSICO

Ser extranjero en suelo mexicano no es fácil, según el profesor, a ellos no se les tiene permitido hablar de política, lo que para el experto en esa materia resultó como “una doble muerte, un sufrimiento interno”.

La experiencia más difícil llegó cuando tuvo infección estomacal de la que se derivó una fuerte depresión: “me sentía muy mal, con calentura, estaba solo. Yo tengo muy fuertes las manos y no podía abrir un Gatorade, estaba todo oscuro, no me podía parar, usaba toda la fuerza que tenía en mis manos y no podía abrir una tapita y me puse a llorar.

“Me preguntaba ‘¿por qué, por qué estoy acá, por qué me castigan así si yo no hice nada, por qué me tuve que alejar de todo, por qué tengo que estar aquí a oscuras, enfermo, por qué no puedo estar donde yo quiero’. Me acordaba de todo, me entró mucha nostalgia y me entró una reacción muy depresiva. Fue una situación de impotencia.

“Yo me he enfermado muy rara vez, no me puedo dar el lujo porque estoy solo. Me sentía devastado, además de que al día siguiente tenía que tomar cinco exámenes. Decía ‘¿cómo voy a aguantar, cómo le voy a hacer si no puedo ni pararme?’ A pura fuerza pude abrir la tapa y empecé a tomar poco a poco y me empecé a mentalizar. A las seis de la mañana ya estaba despierto, bañado, cambiado y rumbo al trabajo”. NOSOTROS LOS MEXICANOS

Poco conocía del país al que llegó en 1996: “las películas, Pedro Infante, Vargas, la cultura azteca, los mayas, los charros, los frijoles, los chilaquiles y los tacos”.

Confiesa que estuvo a punto de irse a Canadá por la invitación de otro peruano, pero resolvió seguir con lo que comenzó aquí, decisión que muchos alumnos de la FCPyS agradecen, pues tener un maestro como él en primer semestre les brinda la confianza de estar en la mejor universidad de América Latina.

Siempre les comenta a sus alumnos lo que sucede en cada viaje a Perú: “se me plantea la angustia de estar acá, como una fractura entre dos países que yo he asumido, mi Perú como país natal, donde construí muchas cosas; mi México, un país que me dio oportunidades, me permitió conocer gente, experiencias y al cual le tengo un agradecimiento enorme”.

A Renán Agüero le sorprendieron las grandes diferencias económicas de nuestro país, los que tienen todo y los que no tienen nada, pero reconoce que “si yo te pusiera una venda en los ojos, te llevara a Perú y te pusiera en las calles, no encontrarías ninguna diferencia en la gente, somos iguales”.

Aún sin la nacionalidad mexicana “soy un ciudadano extranjero que llega a este país y se identifica con él, se asume parte de él. Voluntariamente, no por una cuestión circunstancial ni de accidente geográfico, por una cuestión de decisión, asumo como país a México y me da mucho orgullo decirlo así.

“Ya decidí que quiero vivir aquí el resto de mi vida. México es mi familia, lo amo, con todo lo que tenga, lo bueno y lo malo. Conocí este país circunstancialmente y lo fui amando, decido vivir aquí, ser un ciudadano, casarme, tener hijos, envejecer, quién sabe si morir, pero mi intención es estar acá”.

ME ENCANTA ESTAR EN LA UNIVERSIDAD

El docente peruano recuerda que los profesores de la UNAM están por vocación y no por dinero, porque el sueldo que ganan no es suficiente para llevar un buena vida. Están en ella, como dice Agüero, por un compromiso y preocupación social.

Lo más importante para él de ésta universidad es la cultura, y también, como Modonesi, los alumnos, “cuando puedo ver a la juventud con expectativas, con utopías, con ganas de construirse una vida, y creer en ello. No me gusta el abuso que se puede hacer de ella, que no se promueva como centro académico de calidad, que no se ligue a una sociedad que, lamentablemente o no, se determina por el mercado”.

ITALIA, MÁSSIMO MODONESI

La primera vez que estuvo en México, lo atrajo la belleza de las playas, la gente, la comida, la calidez, la mezcla cultural entre lo colonial y prehispánico. Antes de venir, Mássimo Modonesi supuso cierto el arquetipo del mexicano con el poncho y sombrero, tirado en un cactus y durmiendo. Ahora lo ve con ojos distintos este profesor de Sociología de la FCPyS, luego de vivir diez años en esta ciudad.

ME ESTABA ARRAIGANDO EN MÉXICO

Además de los estudios y el interés por México, debía hacer un año de servicio militar, que en aquella época era un año de cuartel con quince días de salida. Para evitarlo, viajó al país que mejor conocía a estudiar una maestría.

Con una novia mexicana, la llegada no fue tan compleja, pues para Modonesi, “con que tenga un equipo dónde jugar fútbol y una universidad donde estudiar ya, eso era lo que necesitaba y nunca tuve problemas de construir relaciones”. Las dificultades eran otras, “poco a poco ir asumiendo la separación con Italia donde yo viví 25 años. Había una paradoja porque estaba muy contento en México, pero al mismo tiempo extrañaba. Al final veía los lados positivos de ambos lugares.

“Era asumir que me había ido. Hubo un momento en que querer estar aquí, hacía que me costara mucho trabajo procesar la parte dolorosa de la separación. No lograba combinar una construcción de momentos positivos en México con toda la carga que significaba haberme ido”.

SÉ DÓNDE ESTÁ MI CASA

Aprendió fácil y rápido el español mientras enfrentaba la separación. “En lugar de marcar diferencias con el acento, de reproducir la otredad y la extranjería, la forma en que hablo da cuenta que me sentí a gusto. Soy un ejemplo de alguien que se encontró muy rápido y muy a gusto en el país”.

“A diferencia de los primeros viajes que estaba un poco aquí y un poco allá, ahora me sucede que tengo muy claro dónde estoy parado, sé que hay un momento que tengo que regresar a mi casa, a México”.

AHORA LA FACULTAD ES MUY MÍA

Europa, parte de África, América Latina, Estados Unidos y Canadá son algunos de los lugares que Modonessi ha visitado, lo que le permite ser un profesor con más experiencia.

Llegó a la UNAM porque quería estar en contacto con la realidad mexicana, pero también tiene sus lados negativos: “No me gusta la aceptación de la mediocridad a partir de intereses de grupo, que se van reproduciendo, más que cuidar a la Universidad como un espacio de cultura y formación.

“Están saboteando ese proyecto educativo tan importante. Habrá que dar una batalla para defender a la UNAM, hacia fuera por los proyectos neoliberales y hacia adentro para que eso sea realmente defendible”. Estos conflictos, fueron algunas de las razones por las que, junto con otros académicos, buscó la creación de una nueva Universidad, la de la Ciudad de México.

ESPERO VIVIR CIEN AÑOS

“No sé si me quede el resto de mi vida, lo que sí sé es que tomé la nacionalidad, acabo de comprarme una casa, probablemente me vaya a casar algún día y estoy muy contento aquí.

“La vida es larga, ya una vez me eché el océano y quién sabe. Siendo un joven adulto todavía quiero quedarme, ya después que sea un adulto mayor, ya veremos”.

Tintero es un proyecto de difusión periodística creado por jóvenes reporteros de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Las opiniones y comentarios expuestos son responsabilidad de cada autor y no reflejan la postura colectiva de Tintero.
Si el material expuesto en este sitio es utilizado como fuente, por favor cítela.
[Diseño]
Diseño basado en
Aula libre de CGT | ver este esqueleto
CC