Los establecimientos comerciales empezaron muy tarde su jornada y sólo algunos decidieron madrugar, los ambulantes tenían que aprovechar la gran oportunidad de no tener la tan habitual competencia.
Así iniciaba el día del trabajo en el Zócalo, como cada año el señor Raúl vendiendo gelatinas con yogurt o solas para cualquiera que no hubiera desayunado, caminando entre las personas esperando que se ponga buena la marcha con el fin de terminar satisfactoriamente su venta y lo más rápido posible porque es día internacional del trabajo, ¡¿Cómo uno va a laborar?!
Los diferentes Sindicatos mostraban sus vestimentas uniformes, los de Grupo Modelo con un juego deportivo de pantalón y rompevientos azul marino con el correspondiente logotipo, sonrientes, animosos sin dejar de lado que hoy vienen al evento por su propia decisión y que la empresa les otorga la vestimenta para reconocerlos entre la multitud.
Como Armando Cárdenas Salas de 48 años que lleva quince años de trabajar en el Departamento de servicios de energía: “Todos los años he venido, no nos obligan pero hay que venir apoyar. Estamos bien, todo es bueno, tenemos todos los servicios. Somos el Sindicato de Cervecería Modelo. A la hora de los alimentos tenemos derecho a dos cervezas”.
Sus compañeros la ver que alguna mujer se acerca a dirigirles la palabra inician con chiflidos, gritos un bullicio colma los alrededores pues se cree que ha conquistado, mientras uno de sus compañeros fuma un puro lentamente, lo saborea pues todavía se torna fresco el ambiente.
Pensar que en los Estados Unidos de América Los “Mártires de Chicago” fueron ajusticiados por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas que culmino con la huelga del primero de mayo de 1886 dando origen a esta celebración. El Congreso Obrero Socialista tomo manos en el asunto determinando el “Día internacional de los Trabajadores” en París el año de 1889. Es curioso como se celebra en el inicio de la huelga general, aunque el suceso concreto de los “Mártires de Chicago”, también conocido como la Revuelta de Haymarket en Chicago, tuvo lugar realmente tres días más tarde, el 4 de mayo de 1886. Extrañamente en Estados Unidos de América no se festeja esta conmemoración. Allí celebran la Fiesta de los que trabajan el primer lunes de septiembre que se viene celebrando desde 1882 a propuesta del dirigente Peter J. Mac Guire de la Central Labor Union. Esta celebración ha sido apoyada e impulsada por los patrones y gobierno para eclipsar el sentido real del 1º de mayo.
Otros sostienen sus pancartas, están atentos a escuchar el nombre del sindicato al que pertenecen pero gana más el jugueteo del mexicano, pues algunos aprovechan el espacio en alto de sus carteles colocan fotografías de mujeres semidesnudas obtenidas de los diferentes periódicos del menor costo causando la excitación de los presentes, chiflidos, sonidos orgásmicos.
Entre los ecos de la Plaza se percibió “Preside este evento el Presidente del Congreso del Trabajo el Diputado Víctor Pérez Flores Morales líder del Sindicato Ferrocarrilero. También el dirigente de la Confederación del Trabajador de México el Licenciado Joaquín Gamboa Pastor dirigente de las Federaciones de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado. El Licenciado contador público Carlos Valenzuela secretario del INFONAVIT. El señor contador público Antonio Díaz Escalante.
Humberto Lugo Gil, secretario adjunto de la presidencia de nuestro partido el que ganará el 6 de julio el Partido Revolucionario Institucional”, en ese momento todos los pertenecientes a la CTM iniciaron a gritar, aplaudir, algunos chiflaron, las maracas que llevaban tiempo sonando rompieron la serenidad creando mayor estruendo, ¿eso es lo qué decidirán nuestros trabajadores?.
Héctor Suárez Aguirre, de 35 años, dentro del sindicato priísta desde su nacimiento SYTATIR donde tiene nueve años: “Te puedo asegurar que ahorita la opción mas viable para que se enderece el país es que el PRI vuelva a gobernar, porque yo creo que tienen la experiencia con el trato empresarial y con el pueblo. Alguien porque leyó la pancarta y empezó a decir cosas en contra de Madrazo y gritaban López Obrador, desgraciadamente esa gente no sabe que AMLO esta en contra del sindicato.
Yo no creo tener una queja en contra del sindicato, las exigencias que se piden son cubiertas en la mayoría. Los trabajadores de la televisión y radio no son mal pagados”. Acerca de la Minuta que no ha leído indaga que si sus dirigentes la aprobaron esta de acuerdo con ellos.
Pero no todos hicieron algún tipo de proselitismo político, un miembro de la Comisión de Campesinos del Estado de México (COCEM) no sabía porque tenía que estar ahí, sólo que lo obligaron, que tenía un mes de trabajar y que ya no quería brindar más información, algo apenado y molesto se mostró después y mejor se fue diluyendo entre la mar de trabajadores.
La que si sabía porque se encontraba como cada año desde que falleció su esposo ferrocarrilero Salvador Jiménez Díaz y que trabajo 35 años era Doña Cristina Castro Martínez de 85 años, muy amable su sonrisa y conversación entre sus ojos azules y su linda piel canela que no sólo evocaban su edad también su fortaleza pues no deja de participar: “Ahora me han llamado y yo me uno a los jubilados. Yo quise venir porque una hija no quería que viniera a pesar de mi edad para poyar al gobierno”. Gran sorpresa es ver una cola semejante a la de las tortillas en plena Plaza para entrar al baño móvil color amarillo que cuesta dos pesos, con el hedor característico mientras una señora sentada recauda los fondos pues según el papel pegado y mal escrito no reciben apoyo a sus demandas (¿cuáles? ¡Quién sabe porque ni las colocan en dicho razonamiento!).
Siguen llegando grupos a la plaza, otros avanzan y los que no dejaron de trabajar en todo momento fue el grupo de barrenderos, movilizados entre los envases de café tirados, papeles y demás desperdicios que no permitían que su labor terminara.
Es extraño como se suponía que se organizo una huelga de comprar productos americanos por el trato a los inmigrantes mexicanos y los trabajadores presentes sólo consumían café del “Seven eleven”.
Algunos esperaban en las banquetas sentados y comentaban que “no han venido a pasar lista”, otros se encontraban en el parque antes de Pino Suárez escuchando atentos alrededor de quién tenía en sus manos una serie de portafolios y una cartón pregonando nombres y anotando subsecuentemente.
Mientras otros tomaban los desayunos proporcionados para iniciar su camino al punto estratégico portando moños negros en el brazo o pecho apoyando la lucha y dolor de los mineros y así inicia de nuevo la lucha y el festejo, hasta que el último barrendero recoja el desperdicio de carteles, comida o periódicos de estudiantes socialistas que desean concientizar al obrero.