
México, DF, Abril 14 de 2006. Durante la edición número 163 de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, México, se combinaron dos culturas: la cristiana y la teotihuacana, ya que en el Cerro de la Estrella, donde cada año se lleva a cabo la “crucifixión”, fueron descubiertos hace unas semanas los restos de una pirámide construida entre los años 400 y 500 de nuestra era.
Después de 35 años sin hacerse en la representación de Cristo en Iztapalapa, México, se lleva a cabo, además, la escenificación de la Resurrección este sábado 15 a las 20 horas.
Este año, el Jesús de Iztapalapa, actuado por Christian Ramsés Reyes León, “renace” ante el júbilo de los apóstoles y de su “madre” María, representada por la estudiante de Administración, Elsa Irasema Morales Navas.
Christian, de 24 años es estudiante de Ciencias de la Comunicación y oriundo del Barrio de San José en Iztapalapa.
Como es tradicional más de 2 millones de visitantes se dieron cita durante la semana, principalmente el viernes, para presenciar las últimas horas de Jesús, dramatización a cargo de 400 actores, todos residentes en Iztapalapa.
Para los organizadores y visitantes nacionales y extranjeros, “Iztapalapa se convierte en la antigua Jerusalén, y sus calles en la vía dolorosa de Jesucristo.” Así ha sido desde que en 1843 una epidemia de Cólera morbus afectó a la localidad y sus habitantes ofrecieran la celebración para salvarse.
Christopher Conde, nazareno de 24 años quien cargó una cruz de 130 kilogramos, cumple una promesa de agradecimiento a Dios. Su padre, Héctor Conde de 48, también lo hizo hace 30 años.
Desde los 14 años José Francisco Granados Díaz, ha acudido a la representación como nazareno. Hoy tiene 17 y recuerda cuando hace un año un cubo de acero cayó sobre su pie y a pesar de los diagnósticos médicos de que perdería la extremidad, no fue así.
Este 2006 la conmemoración ha sido especial por otra razón: Este es un año electoral en la que se elegirá a un nuevo Presidente, y la propaganda política pugna por salir a flote a cada paso, pero ha sido vencida.